Gobierno colombiano muestra el cobre en La Habana

BOGOTA, 23 de Abril ­_RAM_ El gobierno nacional anunció la toma de decisiones en los diálogos de paz con las Farc en La Habana, Cuba, al comenzar hoy el octavo ciclo de negociaciones.

“Llegamos hoy a La Habana con el objetivo de tomar decisiones”, precisó el jefe de la delegación gubernamental, Humberto de la Calle Lombana, tras advertir que “este es un proceso que no se puede prolongar indefinidamente en el tiempo” y que así se lo han planteado “claramente” a los cabecillas de las Farc en la mesa de negociación.

En una declaración a la entrada del Palacio de las Convenciones de La Habana, De la Calle Lombana señaló que comprendían bien que los colombianos esperan agilidad de estas conversaciones y añadió:

“Nos mueve ese mismo espíritu y en esa actitud retomamos hoy las conversaciones. Esperamos que a los voceros de las FARC los anime el propósito de construir acuerdos en el tema agrario para poder pasar al siguiente punto de la Agenda”.

“Queremos resultados. Es la instrucción que hemos recibido del Presidente Santos quién, permanentemente, evalúa la marcha de las conversaciones”, complementó el exvicepresidente.

Igualmente recordó que ésta no será una paz a cualquier costo, que las conversaciones se realizan respetando el estado de derecho y que los acuerdos a los que se lleguen serán sometidos a escrutinios.

“No habrá una paz a la brava. No hay espacio para una paz contra la voluntad de los ciudadanos”, puntualizó.

Como un voto de confianza, señaló además que el Gobierno facilitó fortalecer el equipo de las Farc, con lo cual se espera que “este nuevo aire sirva para concretar el cierre del primero punto de la Agenda”.

Enseguida agradeció la marcha del pasado 9 de abril, en la que millones de colombianos se volcaron a las calles para apoyar el proceso de paz.

“Este proceso que busca el fin del conflicto, recibe cada día más apoyos, como el de la Iglesia católica, los líderes empresariales de Antioquia y un grupo muy representativo de congresistas de Estados Unidos”, dijo.

También admitió que estas conversaciones generan controversia, crítica y eso está bien.

“Lo que pido, como lo hice hace unos días, es sensatez en el debate. Que no se ataque al Gobierno por supuestos acuerdos que no se han hecho y nunca se harán con la guerrilla”, resaltó.

Humberto de la Calle recordó que, como lo ha dicho varias veces el Presidente Juan Manuel Santos, estas conversaciones requieren determinación, celeridad y claridad de propósito.

“Podemos afirmar, sin lugar a duda, que sabemos cuál es el objetivo de nuestro compromiso y lo buscaremos con dedicación, con el mayor empeño”.

También planteó:

“Las discusiones recientes sobre la hipotética duración del período de los elegidos, nada tienen que ver con la Mesa de La Habana. Ellas no alteran la necesidad de actuar con eficiencia y de manera expedita.

“Conocemos bien nuestros límites y no los vamos a traspasar. Como ya varias veces lo ha dicho el Presidente, esta no será una paz a cualquier costo.

“Quisiera recordarles a los colombianos que aquí en La Habana no estamos negociando el modelo económico ni la doctrina militar, entre otros temas planteados por las FARC. Estamos claros en el respeto a la inversión extranjera y la propiedad privada.

“Todo se hará respetando el estado de derecho. Y los acuerdos a los que lleguemos, serán sometidos al escrutinio de todos”, puntualizó.

En el equipo gubernamental, De la Calle está con el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo Caro; Frank Pearl, Luis Carlos Villegas y los generales en retiro Jorge Enrique Mora y Oscar Naranjo.

 

Declaración del jefe del equipo negociador del gobierno nacional, Humberto De La Calle.

 

La Habana, 23 de Abril de 2013

 

Llegamos hoy a La Habana con el objetivo de tomar decisiones.

 

Comprendemos bien que los colombianos esperan agilidad de estas conversaciones. Nos mueve ese mismo espíritu y en esa actitud retomamos hoy las conversaciones.

Esperamos que a los voceros de las FARC los anime el propósito de construir acuerdos en el tema agrario para poder pasar al siguiente punto de la Agenda.

Queremos resultados. Es la instrucción que hemos recibido del Presidente Santos quién, permanentemente, evalúa la marcha de las conversaciones.

Este es un proceso que no se puede prolongar indefinidamente en el tiempo y esto lo hemos dicho claramente en la Mesa.

Las discusiones recientes sobre la hipotética duración del período de los elegidos, nada tienen que ver con la Mesa de La Habana. Ellas no alteran la necesidad de actuar con eficiencia y de manera expedita.

Conocemos bien nuestros límites y no los vamos a traspasar. Como ya varias veces lo ha dicho el Presidente, esta no será una paz a cualquier costo.

Quisiera recordarles a los colombianos que aquí en La Habana no estamos negociando el modelo económico ni la doctrina militar, entre otros temas planteados por las FARC. Estamos claros en el respeto a la inversión extranjera y la propiedad privada.

Todo se hará respetando el estado de derecho. Y los acuerdos a los que lleguemos, serán sometidos al escrutinio de todos.

No habrá una paz a la brava. No hay espacio para una paz contra la voluntad de los ciudadanos.

Al final del último ciclo de conversaciones, antes de la semana santa, tomamos la determinación de fortalecer este proceso, dándonos un tiempo para analizar a fondo y preparar los temas restantes del punto agrario.

La idea que nos movió fue la de poder identificar escenarios para el entendimiento y acelerar los tiempos.

El Gobierno facilitó fortalecer el equipo de las FARC como un voto de confianza en el proceso. Esperamos que este nuevo aire sirva para concretar el cierre del primer punto de la Agenda y dar así la señal que los colombianos esperan.

Usamos también el tiempo que estuvimos en Bogotá para reunirnos con los representantes de la Oficina de Naciones Unidas en Colombia y el Centro de Pensamiento para la Paz de la Universidad Nacional, entidades que están a cargo de organizar el foro sobre participación política, que es el segundo punto de la Agenda de conversaciones. La idea central es brindar renovadas garantías para promover la participación política y la participación ciudadana.

Queremos nutrirnos de propuestas de la sociedad civil en la Mesa de conversaciones. Este foro tiene un diseño similar al que realizaron estas dos mismas entidades al final del año pasado sobre el tema agrario.

Ni Gobierno ni guerrilla participarán ya que su objetivo es el de la participación ciudadana en forma de propuestas concretas.

El Gobierno le da especial importancia a la participación amplia y pluralista.

Este es un proceso que aprovecha diversas herramientas como los foros, la Página Web y los formatos físicos a los cuales puede acceder cualquier ciudadano en alcaldías o gobernaciones. Todos pueden enviarnos sus propuestas en la seguridad de que las leeremos.

No podría terminar sin referirme a la marcha por la paz que se realizó en Colombia el pasado 9 de abril.

Marché junto al Presidente en compañía de mis colegas del equipo gubernamental.

Ese día millones de colombianos, dentro del pluralismo de nuestra democracia, refrendamos un mandato por la paz que hoy lidera el Presidente Santos.

Fue la expresión pública de un pueblo que se cansó de la violencia y pide que la paz se convierta en hechos reales: que se acaben el secuestro, las bombas, las minas que mutilan, que se le ponga la cara a las víctimas, que se acabe el narcotráfico.

La paz es un derecho que los colombianos reclaman no como una posibilidad futura sino hoy, como un activo del presente.

Este proceso que busca el fin del conflicto, recibe cada día más apoyos, como el de la Iglesia Católica, los líderes empresariales de Antioquia y un grupo muy representativo de congresistas de Estados Unidos.

Somos conscientes que estas conversaciones generan controversia y eso está bien. Bienvenida la crítica y las posiciones distintas a las del Gobierno. Eso es democracia.

Lo que pido, como lo hice hace unos días, es sensatez en el debate. Que no se ataque al Gobierno por supuestos acuerdos que no se han hecho y nunca se harán con la guerrilla.

Pedimos que cuando se hable de paz se piense primero en Colombia y en el legado que dejaremos a nuestros hijos.

Estas conversaciones requieren, como lo ha dicho el Presidente Santos, determinación, celeridad y claridad de propósito. Podemos afirmar, sin lugar a duda, que sabemos cuál es el objetivo de nuestro compromiso y lo buscaremos con dedicación, con el mayor empeño.

También con la clara conciencia de nuestros límites y de la responsabilidad que hemos asumido.

 

 

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