Por: Alcides Antonio Jáuregui Bautista.–
Ejercer el periodismo en la provincia conlleva mucha responsabilidad, pero genera entrega casi que desmedida para cumplir el objetivo.
Los periodistas de la provincia laboramos en la profesión con la mayor intensidad, con profundo afecto, con humildad y con deseo infinito de superación.
Sin desconocer la buena cantidad de egresados que ejercen el periodismo, se puede afirmar que un buen número son empíricos[1], que cada día se esmeran en superarse para escalar posiciones de privilegio en los medios de comunicación social.
Son muchas las eventualidades que surgen , los problemas que se presentan, las vicisitudes que se afrontan, la disparidad de criterios y hasta la insolidaridad de los mismos colegas, especialmente la conducta ejercida que algunos “veteranos” que lamentablemente no quieren dejar que los jóvenes irrumpan en esta campo, originándose unos celos que carecen de lógica y que inducen al resquebrajamiento de la unidad que debe comprometernos a unos y otros.
Nada es fácil en la vida y para lograr objetivos, se requiere una lucha permanente. Al periodista, bien al empírico o al egresado, le corresponde trajinar en varios medios donde el salario, salvo algunas excepciones, no se paga como hace unas dos a tres décadas, directamente por las empresas, sino que ahora se le ofrece, bien un salario integral, es decir sin el reconocimiento de las prestaciones consignadas en el Código Sustantivo del Trabajo; uno o dos cupos para que venda los comerciales y se sostenga a todo costo.
Para el caso radial, nos encontramos con la irrupción de personas sin ningún conocimiento que compran espacios al más alto valor y los convierten en noticieros, radioperiódicos, magacines y también los destinan para brujería, sin que el Ministerio de las Tecnologías, la Información y las Comunicaciones intervenga para frenar este despropósito.
Los sueldos de empresas como RCN, Caracol o emisoras independientes en la región son pírricos y no alcanzan siquiera para concebir un salario básico familiar.
La estabilidad no está asegurada, porque la ley de la oferta y demanda laboral, ante el número de periodistas que buscan afanosamente trabajo, beneficia a los patronos que fijan condiciones de obligada aceptación.
Pero a lo anterior se agrega que ahora cadenas como RCN y Blu Radio (Caracol), por ejemplo, han comprado o arrendado emisoras y establecen un sistema satelital dejando sin trabajo a locutores, periodistas, controles y otros, porque todo se maneja desde Bogotá.
En cuanto a la televisión, los canales regionales tienen disímiles condiciones y es muy diferente el tratamiento en Cali, Barranquilla al de Bucaramanga, Villavicencio, etc. Las corresponsalías las pagan solamente por lo publicado, no por lo remitido y no hay salario fijo, ni viáticos, en muchos casos, lo que genera angustia económica para los reporteros, que en su gran mayoría deben pagar el servicio de grabación y edición de las notas.
La carencia de normas de profesionalización de la actividad periodística, de principios éticos, de organizaciones gremiales, ojalá sindicales fuertes y comprometidas, y la falta de fuentes de trabajo, constituyen el reto que debemos librar.
Destacados
El 43% de periodistas en Colombia, cotiza al sistema de seguridad social de forma independiente, 36% directamente con la empresa, el 7% no cotiza, mientras el 14% lo hace a través de un familiar o utiliza el sisbén.
El 31% de periodistas en Colombia no cotiza aportes a pensión.
El 15% de periodistas tienen un ingreso mensual entre $100.000 y $500.000; y el 32% entre $501.000 y $1.100.000
De los ingresos recibidos, el 41% corresponde a salario mensual y el 39% a la venta de publicidad.
Fuente: Censo de la Fecolper a 1145 periodistas. 2009

