Bogotá, Agosto 24_RAM_ Los hombres que la amaron murieron sin saber si habían estado en los brazos de una mujer… o de un hombre.
Una novela llena de humor y vida, de un autor elogiado por la crítica internacional: el norteamericano Raymond Williams, el alemán Hubert Pöppel, el español José Manuel Camacho Delgado y el francés Jacques Gilard, entre otros.
Perpetuo Socorro y María Perfecta son las hijas gemelas del general Tiburcio del Valle, un hombre poderoso y rico. La vida para María Perfecta no representa demasiados desafíos, no así para su hermana Perpetuo Socorro, que debe enfrentar el mundo con una barba eterna de tres días. Su carácter la lleva a asumir su condición de mujer barbuda, y a convertirse en la principal atracción de un circo.
Un día frente a las costas de La Guajira, naufraga el buque que llevaba el circo rumbo a Venezuela. Es la época de la dictablanda del general Reyes y los rumores de un complot contra el presidente enturbian las diferentes versiones sobre el naufragio. Como destapando muñecas matrioskas, viejos manuscritos y diarios personales revelan las peripecias del circo, los misterios de la mujer barbuda y las aventuras de un cazador de orquídeas, Spencer Cow, un viajero británico, personaje clave en esta divertida sátira.
El autor nació en Santa Marta. Ha publicado los libros de cuentos Marihuana para Göering (1980), Tres para una mesa (1991), Señora tentación (1994), El espía inglés (2001) y Cómo llegar a ser japonés (2010). Es autor de las novelas Deborah Kruel (1990), Maracas en la ópera (Espasa, 1999), que fue Premio Nacional de Novela Cámara de Comercio de Medellín, 1995; Disfrázate como quieras (Seix Barral, 2002) y La mujer del defenestrado (2008). Publicó la Antología de cuentos barranquilleros (2000) y la recopilación de artículos Crónicas históricas (2007). Dirigió el Proyecto Voces 1917-1920, edición íntegra (2003), y con el prólogo de ese libro obtuvo el Premio Simón Bolívar 2004 en la categoría de mejor artículo cultural. Publica quincenalmente la columna “Puntos de Bizca” en El Heraldo de Barranquilla.
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