Aunque los dos se empeñan en negarlo con palabras, sus acciones indican todo lo contrario. Vainazo va, vainazo viene. El uno desde su perfil de Twitter, el otro desde entrevistas y discursos. Los dos envían mensajes a Bolívar para que los entienda Santander.
La seguridad y las relaciones internacionales parecen ser los temas de la discordia. La primera porque es evidente su deterioro en los últimos meses. Regresaron los ataques a poblaciones, los cilindros bomba y los secuestros a la vera de la carretera. Las segundas porque son evidentes el cambio de estilo, las nuevas mejores amistades y el tono con que se manejan.
Los dos deberían enfriar sus cabezas. Caer en la cuenta que su enfrentamiento los debilita a juntos mientras fortalece a sus opositores dos cosas que no les conviene cuando estamos a punto de iniciar la campaña para elegir Alcaldes y Gobernadores.
Los dos deberían entender, aceptar y respetar sus nuevos roles y actuar en consecuencia. El país los quiere ver trabajando en equipo y nos desgastándose en discusiones inútiles. El país está cansado de la polarización. Quiere convivencia y buenas maneras.
Señores es hora de colgar los guantes.

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