¿Saben qué es el cyberbullying y cómo se usa  en estas elecciones?

¿Saben qué es el cyberbullying y cómo se usa  en estas elecciones?

Por: Carlos Eduardo Márquez Zuccardi.—(*)

Anoche, luego de ver el debate electoral televisado por CityTv y tras expresar algunas opiniones en Twitter, empecé a recibir trinos y trinos de dos personas en Twitter ya en la madrugada, personas desconocidas para mí, expresando molestia o ironía por mis opiniones, las cuales ellos pudieron leer en dicha red social. La primera de estas bajo el nombre y arroba de “Pipe Herrera @caospipe” y la segunda bajo el nombre de “Drug dealer @Le_Incompetent”.

La cuenta de “Pipe Herrera @caospipe” sigue a Iván Cepeda Castro, el Polo Democrático y Gustavo Petro en Twitter, solo por mencionar unos nombres, además de medios de comunicación, escritores, celebridades y farándula.

La cuenta “Drug dealer @Le_Incompetent” sigue a Antonio Navarro, Carlos Galán, Sergio Fajardo, Gina Parody, Juan Manuel Santos, Gustavo Petro, Antanas Mockus en Twitter, curiosamente políticos con vinculación o afines a la reelección, además de medios de comunicación, escritores, celebridades y farándula.

A una de estas, la primera, le respondí y la disuadí respetuosamente, no hubo problema, a la otra, la segunda, también le respondí y argumenté respetuosamente, sin embargo, continué recibiendo mensajes insultantes, uno tras otro, tras otro, es decir, mensajes de la cuenta “Drug dealer @Le_Incompetent”.

Había escuchado, por el ya sonado caso de presunto “hacker” Andrés Sepúlveda, que las campañas electorales o los mal denominados “equipos de redes sociales” cuando quieren posicionar hashtags o desean influir en los votantes generan “cyberataques” y acciones de desprestigio, y el escenario de anoche 9 de junio no era para menos, pues una buena parte de la tribuna en Twitter consideraba que Juan Manuel Santos había perdido en el debate y la otra ironizaba al respecto. Viendo que podía ser éste el caso, continué respondiendo a los trinos insultantes respetuosamente para ver hasta dónde llegaba el sujeto denominado como “Drug dealer @Le_Incompetent”, para saber cuál era su pretensión y por qué destinaba tanto tiempo a agraviar o insultar personas desconocidas en la red social de Twitter.

El Cyberbullying o matoneo virtual, online, de la persona o “troll” (como se les llama a quienes atacan, injurian y se burlan en Internet) que se escondía tras la arroba en mención hacia mi persona, iba desde uribestia, pendejo, gordo, marica, hasta sugerir que me habían regalado los títulos escolares desde la primaria hasta la universidad, configurándose un claro caso de acoso a través de las redes sociales. ¿Pero cuál era la finalidad de este acoso? Muy clara, que cambiara mi intención de voto, basado el atacante en las hipótesis más terroríficas y caóticas como que yo iba a mandar al país y a todos los que vivían en el a la mierda votando por el candidato Óscar Iván Zuluaga.

Hasta allí todo parecería más o menos “normal” dentro de un ambiente de Twitter, sin embargo, el objetivo de esta persona era, en palabras suyas, encasillarme, es decir, fastidiarme y acosarme hasta el punto de que yo le manifestara que mejor decidía apoyar con mi voto a otro candidato, que no podía ser otro distinto a Juan Manuel Santos en este caso. El sujeto se irritaba, se enfadaba al no poder conseguir que diera mi brazo a torcer, y se dedicó a velármela desde las 2:00 a.m. hasta las 5:00 a.m. En todos mis argumentos fui respetuoso y le manifesté, en varias oportunidades, que sabía lo que estaba haciendo, que se trataba de cyberbullying y que seguramente debían estarle pagando para no desistir del incesante acoso a altas horas de la madrugada. Su objetivo era claro, en palabras de él, tenía que convencer a mentes débiles como las que según él tenían un determinado sector de uribistas. Mi objetivo fue más claro aún, dado que estaba siendo víctima del acoso, reunir los elementos necesarios para denunciar o explicar cómo se realiza esta práctica de lo que bien podría denominarse un “cyberbullying electoral” o “cibermatoneo electoral”. Es así como a continuación presumo cuál es la manera en que esto opera con fines electorales, a partir de mis conocimientos como profesional en publicidad y habiendo sido víctima, expresado según mi punto de vista.

Una determinada campaña contrata o recluta, dentro de los mal llamados “equipos de redes sociales”, mal llamados pues según lo hemos visto en esta contienda electoral, pueden haber “hackers”, acosadores, trolls, y cualquier cantidad de personas tal vez desadaptadas, dedicadas a desinformar, agredir, diseminar resentimiento y odio, que no son precisamente “community managers” o administradores web formados, profesionales en la materia, sino como en este caso soeces tuiteros. A estos se les asignan tareas como comentar en las publicaciones de Facebook, foros de páginas de noticias, promover tendencias y trending topics en Twiiter, y propinar ataques o ciberagresiones, en solitario o en gavilla, como el que les he venido narrando, con la clara intención de favorecer a un candidato.

Los ciberatacantes fijan un objetivo y deben influenciar o convencer al mayor número de votantes posible de modificar su intención de voto en función del candidato que ellos representan. Es así como el ciberataque se apalanca en los datos personales, descripción e imagen del perfil que la víctima maneja en sus redes sociales y puede llegar a prolongarse tanto. Naturalmente, en caso de que sean descubiertos en sus intenciones, no reconocerán su filiación con una campaña, candidato o el recibo de alguna suma de dinero o beneficio por la labor que ejecutan, si acaso expresarán algún sarcasmo o quedará implícito en medio de la andanada de ataques.

Lo anterior vendría siendo algo así como el constreñimiento al electorado o la corrupción al sufragante en la era de las redes sociales. Si este comportamiento tipifica como delito, sea por acoso o por ser una mala práctica de proselitismo electoral, para nada ética, lo dejo para materia de estudio a los juristas; me limito a decir que desde el punto de vista de publicidad y marketing, y como ciudadano, es de lo más bajo que he visto y que he podido experimentar en una contienda electoral, llegándose a niveles denigrantes. De acuerdo con las página congresovisible.org, estos son los derechos que como votantes se nos estarían vulnerando:

“El derecho al sufragio no tiene distinciones de raza, credo, género, situación socioeconómica, nivel educativo o militancia política. La Constitución de Colombia establece que el voto es libre. Cada quien puede apoyar al candidato o lista de su preferencia, basándose en los designios de su libre albedrío, ajeno a amenazas, intimidaciones o cualquier otra forma de presión”.

Me he tomado el tiempo para ser ejemplarizante con mi caso pues dicha práctica creo yo que amerita especial atención, debe prevenirse, debe repudiarse, se debe abogar por la sana deliberación o debate en internet, basado en el respeto por el otro, no en la imposición o intimidación sobre el otro, considerando que el diálogo es para intercambiar ideas, no para enjuiciar las ideas. Valórese, reconózcase y tolérese entonces el libre pensamiento, expresión o desarrollo de la personalidad de nuestros semejantes, no generando sobre estos constricción, agresión o vulneración de sus derechos. Manifiesto públicamente y bajo la gravedad de juramento que a pesar de haber simpatizado con algunos candidatos durante esta contienda electoral, no tengo vinculación alguna con sus campañas, ni políticamente, ni profesionalmente, no hago parte de ningún partido político y soy un colombiano más, votante de opinión, independiente.

He generado el anterior escrito a manera de una denuncia ciudadana y para alertar a los usuarios de las redes sociales. Estos ciberacosadores pueden abundar en las diferentes redes sociales y pertenecer a cualquiera de las campañas en contienda, en ésta o en futuras elecciones; están allí para agredir e intentar cazar votos en función del candidato o candidatos de su conveniencia. Aporto la imagen con la seguidilla de trinos y agresiones de las cuales fui objeto, considerando que no es sano que esto se vuelva moda o costumbre en las redes sociales. Soy amante de la libertad de expresión y no busco neutralizarla o censurarla, sino que no se configure en pretexto para toda clase de abusos, mensaje que comedidamente dirijo a las campañas electorales en disputa, a sus jefes de debate, asesores de publicidad, redes sociales y agencias de publicidad que les respaldan.

En tiempos en que se supone que el país conversa, dialoga sobre la paz, estas agresiones, este acoso, no tienen ninguna presentación por parte de quien los genere, son un contrasentido, representan predicar paz y no aplicarla; podrá existir la mayor de las polarizaciones o estar en lo más caliente el debate, pero buscar la paz inicia por ser personas de paz, reconociendo que todas las personas tenemos derecho a pensar distinto. En redes sociales y como colombianos estamos hartos de prácticas ruines motivadas por fines electorales, contrario a esto el país reclama ideas y talante. No consiento que todo deba desbordarse casi hasta degenerar en pandillerismo.

 

(*) @CMarqueZuccardi