Millos, mas garra que fútbol

Por: Alberto Díaz. —

Dolorosa derrota ante un equipo correlón, irreverente, del torneo de ascenso sin historia ni hinchada. Nuevamente la defensa azul desnudó fallas de sincronización y ajuste en marca. Robayo Y Vargas en el primer tiempo nada aportaron, solo un desfortunado autogol del primero. El equipo embajador jugó sin pausa, sin pensar, a los trancazos improvisando volantes que se vuelven delanteros, delanteros que se vuelven volantes, defensas que se van al ataque, en fin, el técnico Lunari se dejó impresionar y confundir por el ritmo vertiginoso del partido. Durante pasajes del partido el cuadro visitante recurrió a pelotazos insulsos y poca claridad en el último cuarto de cancha. 

Rangel aunque inquieto en el área marró penal. Candelo intentó, Vikonis aguantó, Machado apenas corrió, Agudelo atacó, Nuñez la sudó, Henríquez adelante falló, Cadavid se destacó, Díaz aflojó, Silva ni se vió. La entrada de Insúa y Romero oxigenó las ideas en la cancha pero no alcanzó.     

El cuadro tulueño, aparte de la victoria colaboró con un integrante a mi famosa lista de los «circenses» del área: Carlos Ibarguen. 

Millonarios debe imponerse en cualquier cancha, así sea de potrero. Debe mantener el toque y control de pelota y no arrancar dormido los partidos porque el rival siempre cobra. 0-2 en contra benévolo, por las circunstancias del partido. Nadie puede negar la entrega y el esfuerzo en la cancha por parte de los jugadores azules pero los goles nunca llegaron por ineficacia propia o por virtud del arquero rival. En Bogotá y de locales no hay excusa para perder partidos. 

Albiazul saludo.