El desespero de Humberto de la Calle

El candidato liberal Humberto de la Calle salió a defender el proceso de paz y advertir que está en peligro.

Eso se entiende. Fue su negociador. Y siempre ha sido su postura. Hasta ahí todo bien. 

Se equivoca al poner al mismo nivel a su rival Iván Duque, al expresidente, Álvaro Uribe, al gobierno de Juan Manuel Santos y a las Farc como los responsables del fracaso.

Son las Farc quienes lo pusieron al borde del precipicio al creer que pueden seguir traficando con cocaína y negociando con los cárteles mexicanos.  La Paz, que aún no existe, no puede ser una disculpa para seguir delinquiendo colectiva, o individualmente.

El Candidato Humberto De la Calle ataca a la extradición de exguerrilleros comprometidos en narcotráfico hacia los Estados Unidos con el argumento de que aún no han dicho toda la verdad, ni han reparado a sus víctimas. 

Elude admitir que las Farc no han dado la menor señal de querer confesar todos sus crímenes y ya dijeron que no repararán a sus víctimas porque no tienen con qué. 

De la Calle reconoce que sus asesores le advirtieron que esa postura afectará su campaña. Quizá sea cierto, pero a quién le importa si como dijo el poeta Leon de Greiff: “juego mi vida, cambió mi vida, al fin de cuentas la tengo perdida”.