Por: Ricardo Galán.—

El titular de la noticia publicada en la página 4.1 de la edición dominical del periódico El Tiempo parece un chiste:  “ ¿Llegó la hora de bajar límites de velocidad en las Avenidas?  ¡Bajar el límite de velocidad en las avenidas!

¿En serio? ¿En las Avenidas de qué ciudad? Frankfurt, Londres, Tokio, Madrid, Los Ángeles, Miami, Buenos aires? No. En las avenidas de Bogotá.

No me diga. ¿De Bogotá? Y van a bajar la velocidad a cuanto? ¿A 0 km/h? Porque en Bogotá, por si no lo saben, el máximo de velocidad real es de escasos 15 km/h y solo en los carriles exclusivos de Transmilenio en las horas valle! ¿Están hablando en serio?

Sí, es la solución que se le ocurre al Coronel Rodolfo Barrero, director de la Policía de Tránsito, para reducir la accidentalidad en las avenidas bogotanas. Avenidas cuya velocidad máxima permitida es de 60 km/h.

¿Y a cuento de qué proponen en este momento la genial idea de que bajar la velocidad máxima permitida bajará la accidentalidad? 

A que la semana pasada ocurrió un accidente en la Autopista Norte que dejó a tres jóvenes muertos porque el conductor del vehículo, un Wolkswagen Jetta de color rojo, Julian Alejandro Téllez de 25 años iba conduciendo a 100 kilómetros por hora. Es decir, 40 kilómetros por encima de lo permitido según la Policía de Tránsito.

Ahh ya. 

Y es que sí, en la señal de tránsito que informa la velocidad máxima permitida hubiera dicho 50 km/h, en lugar de 60 km/h, Julian Alejandro Téllez hubiera ido más despacio?

¡Pues claro que no! Para el conductor irresponsable los límites legales no importan. 

Para el caso que nos ocupa la única diferencia habría sido que el vocero de la Policía de Tránsito habría dicho que Téllez iba al doble de la velocidad máxima permitida.

¿En dónde estaban esa noche trágica la Policía de Tránsito y sus radares? Si ya sabe que en la Autopista Norte hay una alta accidentalidad por exceso de velocidad porque no hay agentes y radares todo el tiempo ahí? 

Porque los conductores deben respetar las normas. No se puede tener un Policía vigilando cada conductor. Es la respuesta de cajón. Ah. Y cambiar el letrero de 60 km/h a 50 km/h, sí?

¡Tampoco!

Con todo respeto con las autoridades y los expertos esa no es la solución en Bogotá, ciudad cuyo tráfico vehicular vive prácticamente quieto. En la que los ciclistas hacen lo que les da la gana porque el Alcalde les dijo que son los reyes de la vía y desde entonces andan en contravía, no respetan los semáforos en rojo y son casi invisibles.

A Julian Alejandro Téllez lo mandaron para su casa a cambio de firmar un acta en la que se compromete a ir a la Fiscalía cuando esta lo requiera. ¿No creen que debería estar en la cárcel pues, por irrespetar la máxima velocidad permitida mató a 3 personas?

Proponer reducir el límite de velocidad en una ciudad como Bogotá en donde los conceptos de avenida y autopista se asimilan mas a la de caminos de herradura por cuenta de su mal diseño, los huecos y la congestión parece un chiste. Un mal chiste. Muy mal chiste.

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