¿Por qué no he cambiado mi iPhone 8 Plus?

Por: Ricardo Galán.—

Desde hace dos años uso el mismo celular. Un iPhone 8 Plus Gris Espacial de 64 GB. Con él puedo hacer todo lo que necesito para mi trabajo como periodista y para mi “uso personal”, si es que las dos cosas se pueden separar, incluido el entretenimiento.

Con mi iPhone 8 Plus grabo entrevistas en audio y video. Grabo, edito y transmito episodios de podcast. Hago transmisiones por Facebook Live, Periscope, YouTube e Instagram. Tomo y edito fotografías. Escucho música, veo series y películas de Netflix, HBO o ahora DirecTV. Navego en Internet, actualizo mis redes sociales. Respondo correo electrónico, chateo, leo libros, periódicos y revistas. Ah y de vez en cuando hago llamadas telefónicas. 

Y si lo necesito para todo eso, ¿por qué no lo he cambiado dos años después? Me preguntan amigos y seguidores que se habían acostumbrado a ver que cada año por diciembre adquiría el último modelo lanzado al mercado por Apple.

La respuesta tiene dos componentes. Primero, porque no he sentido la necesidad de cambiarlo. Los nuevos iPhone X, incluidas las versiones XS, XS MAX y XR no ofrecen prestaciones o funcionalidades que no pueda ejecutar con mi iPhone 8 Plus.

Y la segunda, el precio. Pagar casi cinco o seis millones de pesos por un Smartphone que hace lo mismo que el actual es un despropósito. Seis millones de pesos para cualquier presupuesto es mucha plata para dar por un celular en un momento en que, para desgracia de Apple y tal vez eso ayude a explicar el desplome en las ventas de su producto estrella, el mercado ofrece multitud de dispositivos igual de sofisticados a la mitad de ese precio.

Fabricantes como Huawei, Samsung o Motorola, para hablar de las marcas más reconocidas ofrecen hoy modelos que compiten con lujo de detalles con el iPhone a precios por debajo de los dos millones de pesos.

Marcas como Infinix, Nokia o Lenovo complementan esa oferta con smartphones para nichos específicos como el de los gamers, ingenieros, arquitectos o empresarios que vienen de serie con software especializados. Algunos con baterías poderosas, cámaras casi profesionales y accesorios como proyectores de video, reproductores de música o herramientas de realidad aumentada, realidad virtual e inteligencia artificial.

Estas son algunas de las razones por las cuales no he cambiado mi maravilloso iPhone 8.

¿Y saben qué? Cuando llegue la hora de actualizar mi Smartphone existe una alta posibilidad de que me deje seducir por alguna de las otras alternativas. Algo impensable hasta hace dos años.         

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