Colombianos gastarán más en vivienda, educación, entretenimiento y tecnología

  • Un estudio realizado por BBVA Research analizó diferentes variables que determinan las decisiones de consumo de los colombianos donde determinó que en los próximos años el consumo de los colombianos se intensificará en servicios como educación, vivienda, restaurantes y hoteles.
  • De acuerdo con el análisis, la mujer seguirá ganando preponderancia económica y relevancia como jefe de hogar, impulsando a su vez el consumo de vivienda, alimentos y cuidado personal.  Mientras que la reducción de los hombres que son jefes de hogar podría reducir la compra de vehículos particulares, gasolina, comidas fuera del hogar y bebidas alcohólicas.
  • En los últimos años, el consumo de los colombianos pasó de artículos como máquina de coser, sombreros, pasajes para ferrocarril, Betamax y VHS, disquetes y pañales desechables a compra de celulares, combos de internet, servicios de streaming, artículos para mascotas y medios alternativos de transporte como bicicletas y motos.
  • En lo que corresponde a los medios de pago, el monto de las transacciones con tarjeta creció 240% en 10 años y hoy equivalen al 5% de las transacciones realizadas en un año. Los pagos de bajo monto son los preferidos de los usuarios nuevos.

Bogotá, 16 de mayo de 2019.– De la mano de un envejecimiento de la población, el consumo de los colombianos en los próximos años estará dirigido a educación, salud, vivienda y restaurantes y hoteles, a su vez que podría disminuir el gasto en vestuario, recreación, información y muebles. así lo revela un estudio realizado por BBVA Research que analizó diferentes variables que determinan las decisiones de consumo de los colombianos.

De acuerdo con el análisis, la población colombiana en edad adulta y en vejez seguirá aumentando, haciendo más elevada la tasa de dependencia. Al tiempo, la tasa de natalidad seguirá cayendo, más en los hogares de ingresos más altos, lo que influirá en las decisiones de consumo de los colombianos a futuro.

La población se ha venido envejeciendo en Colombia, y en el mundo, también por las mejores condiciones de salud, sanidad y alimentación. Por ejemplo, en Colombia, el porcentaje de niños menores de cinco años que tienen una estatura inferior a la normal, entre otras cosas por déficit de alimentación, se redujo de 27% en los años 80’s a 13% en la década actual. Además, el consumo calórico diario de un colombiano promedio pasó de 2.800 calorías a finales de los noventas a casi 3.000 actualmente.

“De acuerdo con la experiencia internacional, la mayor proporción de la población en edad de vejez podría modificar los hábitos de consumo. En el mundo, con la edad aumentan los gastos en mejora de vivienda, salud, entretenimiento y comidas fuera del hogar, mientras disminuye en transporte privado, alimentos y prendas de vestir. En el caso de Colombia, con la edad aumentan el consumo de educación, vivienda, restaurantes y hoteles, y disminuye en vestuario, recreación, información y muebles”, afirmó Mauricio Hernández, economista de BBVA Research para Colombia y co-autor del informe.

Así mismo, de acuerdo con el análisis, a futuro la mujer seguirá ganando preponderancia económica y relevancia como jefe de hogar. “En el mundo, los hogares con jefatura masculina gastan más en transporte y comunicaciones, comidas fuera del hogar y bebidas alcohólicas y tabaco. Sin embargo, en Colombia, los hogares cuyo jefe de hogar es mujer, gastan más y especialmente en rubros como vivienda, educación, muebles y ropa”, agregó Hernández.

El informe estima que, así como ha sucedido en los últimos 10 años, el ingreso de los colombianos continuará mejorando, con lo cual la tendencia es que a mayor ingreso de los hogares el consumo se hace más balanceado entre sus componentes y el porcentaje de gasto, por ejemplo, en alimentos tiende a reducirse, mientras crece el de educación, salud y entretenimiento.

Evolución del consumo

En lo que corresponde a los cambios en los hábitos de consumo de los colombianos en la última década, BBVA Research determinó, haciendo un análisis de la variación de la canasta del IPC, que en los 70´s y 80´s el consumo estaba determinado por bienes como la máquina de coser, el sombrero, el pasaje ferrocarril, el televisor, los hoteles, pasajes aéreos, el Betamax y VHS, los disquetes y los pañales desechables. Hoy los colombianos destinan recursos a compra de celulares, combos de internet, servicios de streaming, artículos para mascotas y medios alternativos de transporte como bicicletas y motos.

“En la canasta del IPC, la ponderación del grupo de alimentos ha venido cayendo. En transporte, vivienda y restaurantes y hoteles aumentó. Y con el paso del tiempo, algunos alimentos han sido sustituidos por servicios y esto se hace más evidente en la medida en que aumentan los ingresos en los hogares”, señaló Hernández, autor del informe.

Así mismo, de acuerdo con el análisis, el gasto de vivienda, que comprende canon de arrendamiento, crédito hipotecario y servicios públicos, continúa siendo el mayor rubro de gasto de los hogares, incluso por encima de otros países. En este sentido, el 3,1% de los hogares en el país tiene un crédito de vivienda siendo Bogotá y Manizales, las ciudades con mayor penetración de este tipo de financiación. En lo que corresponde a la carga financiera hipotecaria, Medellín tiene la más alta con 24,9% mientras que Manizales con 12,8% y Cali con 13,2% ostentan las menores tasas.

¿Dónde gastan y cómo pagan los hogares?

De acuerdo con el análisis, los formatos de barrio como tiendas, misceláneas, carnicerías, panaderías y las tiendas de descuento ganaron relevancia durante esta década mientras que los centros comerciales agrupan cerca del 6% del gasto total. Bogotá sigue siendo la ciudad con mayor participación en el gasto nacional, pese a que perdió participación en la última década.

En lo que corresponde a los medios de pago, el monto de las transacciones con tarjeta creció 240% en 10 años y equivale al 5% de lo que las transacciones realizadas en un año. Así mismo, el estudio permitió evidenciar que el uso de las tarjetas como forma de pago se intensificó en los nuevos clientes en los últimos años, especialmente para pagos de bajo valor.

Los sectores con mayor valor promedio de compra con tarjeta son educación, hoteles, decoración, muebles y deportes mientras que los pagos promedio más bajos se registran en los sectores de construcción, entretenimiento, infantil, panaderías, restaurantes, seguros y transporte.

“En los últimos 10 años, Colombia mejoró su nivel de ingreso, sobre todo en los segmentos bajos. El porcentaje de hogares que hoy tienen un ingreso menor a un salario mínimo mensual es menor, con lo cual cada vez es mayor el porcentaje de la población con un ingreso medio. Así mismo, entre 2008 y 2018, los hogares colombianos ganaron capacidad adquisitiva. Con este panorama, el colombiano se constituye en un mercado atractivo, de gran potencial y con oportunidades por explorar”, puntualizó el economista.