Un Ejército politizado y dividido

Por: Ricardo Galán.—

El problema del Ejército no es el General Nicasio Martínez. Es la debilidad, la politización y la división en que lo entregó el gobierno de Juan Manuel Santos.

Hoy tenemos un ejército dividido en por lo menos dos grupos: los amigos y los opositores a la negociación con las Farc, que algunos insisten en llamar proceso de paz.

Hoy tenemos en Colombia dos ejércitos, uno perezoso, dormido, imbuido en esa zona de confort que son los cuarteles. Encerrado y sin ganas de salir a terreno a ejercer soberanía. Y otro que quiere salir a combatir a los malos, pero al que no dejan mover oficiales activos y retirados aupados por ONG´s, medios de comunicación y dirigentes políticos.

ONG´s y políticos que, al mismo tiempo le piden al Gobierno que evite la matanza de lideres sociales en las regiones antes dominadas por las FARC, convertidas en tierra de nadie y en donde una parte de los asesinatos que presentan como de lideres sociales corresponden en realidad a miembros de las guerrillas, narcos, paramilitares y delincuentes de todos los pelambres que están disputándose el control de corredores de territorio que les permite sacar droga y entrar armas y dólares sin que las autoridades puedan hacer gran cosa para impedirlo.

Con el cuento de defender una paz que no existe lo que estamos haciendo es dejar al garete grandes extensiones de territorio colombianos en manos de la delincuencia. No le hacen ningún bien al país quienes, desde aquí o desde el exterior, tratan de paralizar las operaciones militares legales a punta de rumores, filtraciones y chismes aprovechando los errores que, eso no se puede negar, han cometido el Ministro de Defensa y los comandantes bajo su supervisión.

¿Qué debe hacer el Presidente? Algo que hubo qué hacer en la Policía hace unos años, cuando esa institución estaba dividida entre Serranistas y Campistas: Despedir a los seguidores de ambos y poner al mando a un independiente que sea capaz de restablecer la prudencia, el orden y la seriedad que Santos les quitó a nuestras Fuerzas Militares enviándolas a deliberar en el Congreso con la anuencia de la cúpula militar de entonces.