Juegos peligrosos

Por: Bruce Mac Master*

Hay juegos que resultan peligrosos y nuestra política está llena de ellos. Actitudes populistas que solo buscan lograr votos con la venta de ilusiones imposibles o insostenibles en el tiempo.

La honra de las personas, así como la reputación de las instituciones, es uno de los mayores capitales inmateriales con que contamos. Durante esta semana, ante la grave situación que se presentó en EPM, la estrategia de la administración municipal y de algunos políticos ha sido atacar la reputación de las administraciones pasadas y de entidades que han servido a Antioquia con honradez y ejemplo. La destrucción de la reputación suele ser eficaz con el objeto de descalificar a quienes piensan distinto, pero resulta ser la estrategia más desleal en lo intelectual y dañina para quien está siendo objeto del ataque.

Claro que es una violación a todos los principios de Gobierno Corporativo tomar decisiones a espaldas de la Junta Directiva y, peor aún insinuar que la razón por la cual no se le informó es porque era probable que allí se “embolatara” la decisión. Si eso es así, ¿cómo se puede entender que el Alcalde estuviera dispuesto a seguir con esa Junta y que no haya estado de acuerdo con su renuncia? Claro que es una mala práctica de Gobierno Corporativo, y eso no es culpa del Alcalde, que el Gerente de la organización sea escogido a dedo por el Alcalde como si fuera un secretario del gabinete. Claro que es una mala práctica de Gobierno Corporativo que el Alcalde sea el Presidente de la Junta de EPM. Esto tampoco es culpa del Alcalde, pero evidentemente es rechazado por todas las entidades como la OECD. Esta sí que es una oportunidad de poner la casa en orden cambiando estas dos disposiciones.

EPM es una empresa y es mandatorio que todo alrededor de ella funcione como tal. No puede ser un híbrido entre empresa y secretaría. Si Medellín quiere que su empresa sea exitosa, en el mercado y le gire anualmente más de un billón de pesos a la ciudad para que Medellín pueda seguir siendo la envidia de todos, tiene que ser bien manejada. Son muchos los retos que tienen en este momento, quizás más que nunca, porque requiere a los más expertos de los expertos al frente de la misma. ¿Por qué los empresarios antioqueños han participado tan activamente de los procesos de construcción de política pública de su región? Por una sola razón, porque son de las pocas comunidades que ha entendido a cabalidad que la responsabilidad de lo público es de todos. Porque también han entendido que los políticos, en el mejor de los casos son buenos en las definiciones de política pública, en el ejercicio legislativo y en el liderazgo de lo social, pero que sin duda cuentan con inmensas falencias que pueden ser fortalecidas en la administración de empresas, en la creación de procesos innovadores y en la gestación y sostenibilidad de entidades que merecen la atención de toda la comunidad, como universidades, museos, parques, o bibliotecas.

¡Cuánto hemos admirado y hasta envidiado el compromiso de la comunidad y de la sociedad paisa con su región! ¡Cuántos resultados ejemplares se han logrado, lo que ha sido reconocido por todos en Colombia y fuera de ella! ¿A quién molestan estos resultados? ¿Quién se quiere apropiar de la “joya de la corona”?

Resulta paradójico tratar de presentar la que ha sido una gran virtud, la de personas que trabajan por su sociedad, como una situación perniciosa. Es Imposible no pensar que esta situación esté siendo utilizada por algunos políticos como la oportunidad para quitarse de encima la incomodidad de ser auditados, acompañados, supervisados, controlados y orientados ¿En realidad los políticos piensan que ellos son los únicos con posibilidad de opinar y aportar a la construcción de lo público?

Habrá quien diga que esas funciones son de las contralorías, procuradurías y fiscalías. Y tienen en parte razón, pero se les olvida que estas últimas han sido diseñadas para identificar y castigar errores, pero no para acertar. Acertar no es el oficio de no cometer errores, sino el de hacer las cosas bien, y ojalá cada vez mejores. Allí es donde la participación de las mejores mentes y voluntades de cualquier sociedad tienen su mejor oportunidad.

Son inaceptables las insinuaciones de que la comunidad empresarial de Antioquia se aprovecha de las posiciones en las entidades. Si alguien tiene denuncias que hacer tiene la obligación de hacerlas. No en columnas de opinión, o declaraciones de radio con generalidades y afirmaciones que logran tender un manto de duda sobre la reputación de instituciones que mucho han trabajado por el país, sino ante las autoridades, con pruebas y asegurándose de no hacer denuncias temerarias.

Afirmar que el Grupo Empresarial Antioqueño y la comunidad empresarial ha tratado de apropiarse de EPM no solo es falso y manipulado, sino que es una acusación de inmensa gravedad que amerita el firme rechazo de quienes conocemos a esa organización, su ética y los principios que la rigen. Esta estrategia parece más un intento por tratar que la sociedad le entregue todo lo valioso a algunos grupos políticos, que un razonamiento responsable.

Reitero nuestra invitación al Alcalde a reflexionar sobre todo lo que se puede estar perdiendo en estos momentos en Antioquia por cuenta de una situación que amerita ser reencauzada, teniendo en cuenta el bien de todos, el futuro de la sociedad, los inmensos valores construidos por años, la posibilidad de trabajo comunitario y conjunto de demostrada idoneidad y con grandes posibilidades de arrojar resultados virtuosos, haciendo de un lado cualquier tentación del ego, o de las voces de consejeros con intenciones que despiertan muchas preguntas también.

Este no es un tema solo de Antioquia, es un tema Nacional, debemos todos defender a EPM, pero también defender a la comunidad de empresarios antioqueños que tanto bien le han hecho a la sociedad y que tan necesaria es en este momento en el cual Colombia requiere activar todos los instrumentos para generar empleo, producción y riqueza para las familias colombianas.

Bruce Mac Master

Agosto 16 de 2020.

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