Las recientes tendencias en gestión de proyectos de TI

Por: Karen Vargas Morales*

Cada proyecto adelantado es determinante en una organización. Por estos días, las Oficinas de Administración de Proyectos (PMO) y los administradores de proyectos que las componen, se convierten en profesionales esenciales porque son responsables del seguimiento a los procesos, el cumplimiento de los tiempos, de los entregables, el alcance y el presupuesto. Además, tienen una visión general, la ‘imagen’ completa y trabajan junto con el equipo por el éxito del proyecto.

Con la “nueva normalidad” que se vive actualmente, la eficiencia y los resultados de los proyectos de tecnología son determinantes para continuar alcanzando los objetivos y las metas de cada organización. Las metodologías más recientes, la actualización permanente y el trabajo conjunto entre equipos favorecerán mejores resultados.

Las metodologías Agile (Scrum, SAFE, Lean, Six Sigma) y Waterfall (PMI) marcan la pauta en las diferentes organizaciones, ya que permiten adaptar la forma de trabajo a las condiciones del proyecto, consiguiendo flexibilidad e inmediatez en la respuesta para amoldar el proyecto y su desarrollo a las circunstancias específicas del entorno. Son determinantes para fortalecer los modelos de negocio, especialmente, en la actualidad, cuando numerosas empresas se han quedado en el tema de la innovación y no responden a las exigencias que está demandando el mercado.

¿Por qué se requiere ponerlas en práctica? Conocedores del tema exponen que mejora la satisfacción del cliente debido a que lo compromete e involucra durante todo el proyecto; compromete al equipo permitiéndole conocer el estado del proyecto y lo motiva en cada avance; ahorra tiempo y costos por ser un trabajo eficiente; en la medida en que se realizan entregas parciales del producto, el mismo al final será más funcional; alerta de forma rápida tanto de errores o problemas que puedan suceder a lo largo del proyecto.

En el caso de Prodigious, los equipos se capacitan de manera permanente en estas metodologías, con el fin de entregar productos de calidad para los clientes, con personas que ponen en práctica todas las capabilities y así, se mejoran los procesos. Las universidades y centros especializados ofrecen una amplia oferta para certificar los conocimientos de las personas. Al capacitar a los equipos se entrega un valor agregado y diferencial a quienes contratan los servicios.

Un ejemplo de puesta en marcha de metodologías ágiles, en el sector de petróleo, estuvo relacionado con generar un desarrollo de software, que buscaba un producto final, mediante la sincronización del trabajo de 200 personas ubicadas en cuatro países (Colombia, Costa Rica, India y Estados Unidos). Para esto, se requería unificar documentos, procesos, metodología, plataformas digitales, complementados con comunicación asertiva, sinergia entre los equipos, cumplimiento en los entregables y especialmente, ‘caminar’ hacia un solo objetivo. Al final, un proyecto exitoso y con resultados positivos para el cliente.

Para finalizar, las metodologías ágiles favorecen el trabajo en conjunto y la sincronización de equipos multidisciplinares, que en el caso del sector TI, se convierte en una característica más recurrente de los líderes y de los integrantes de los equipos. Además, cada proyecto se adapta a las circunstancias cambiantes. Es indispensable que quienes los ejecutan puedan adaptarse a las distintas circunstacias que puedan surgir en el camino. Estas metodologías llegaron para quedarse y fortalecerse en este sector.

*Senior Project Manager en Prodigious

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