Las flores de Colombia: El motor que no deja de crecer y bate récords en 2026

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Por: Redacción

Ustedes saben que en Libreta de Apuntes nos gusta ir más allá del titular llamativo para entender qué es lo que realmente mueve la aguja de la economía en el país. Y hoy, a las puertas de un nuevo San Valentín, los datos que entrega el más reciente informe de BBVA Research, titulado «Sembrando el futuro: Sector floricultor», son para prestarles mucha atención.

No estamos hablando solo de rosas y claveles en un florero; estamos hablando de un sector que se ha convertido en un pilar macroeconómico fundamental para Colombia.

Los números del récord

Lo primero que hay que decir es que Colombia ha alcanzado un máximo histórico: por primera vez superamos las 10.000 hectáreas sembradas. Esto se traduce en una capacidad de producción impresionante que ha llevado al país a exportar cerca de 2.500 millones de dólares.

Para que dimensionen el tamaño del negocio:

  • El 89% de la producción nacional tiene como destino los mercados internacionales.
  • Las flores ya representan el 5,8% del valor de la producción agropecuaria de Colombia.
  • Aportan un superávit externo equivalente al 0,5% del PIB, lo que en plata blanca significa que las flores están ayudando —y mucho— a aliviar el déficit comercial del país.

Más que divisas: Un impacto social con rostro de mujer

Pero ojo, que lo más importante aquí no es solo el crecimiento económico, sino quiénes están detrás de cada tallo que llega a Estados Unidos, Japón o el Reino Unido.

El sector floricultor genera hoy más de 200.000 empleos (directos e indirectos). Pero el dato que realmente marca la diferencia es este: el 60% de esa fuerza laboral son mujeres, muchas de ellas madres cabeza de familia en zonas rurales donde el empleo formal es casi un lujo. Mientras la informalidad campea en el campo colombiano, la floricultura se destaca con una tasa de formalidad del 95%, muy por encima del promedio agropecuario nacional.

Los retos: No todo es «color de rosa»

A pesar del éxito, el informe de BBVA Research también nos pone los pies en la tierra. Mantener este liderazgo —somos el segundo exportador mundial— requiere enfrentar retos de rentabilidad y logística.

  1. Costos al alza: Los insumos y el transporte siguen presionando los márgenes.
  2. Sostenibilidad: El mercado global, especialmente el europeo, exige certificaciones ambientales cada vez más estrictas.
  3. Diversificación: Si bien las rosas y claveles son los reyes, el país está apostando por productos de alto valor como aceites esenciales y flores comestibles.

Apunte de cierre: El sector floricultor colombiano es la prueba de que cuando se combina la calidad del producto con una cadena logística eficiente y un fuerte componente social, el campo sí puede ser el motor de desarrollo que tanto necesitamos. En este San Valentín, cuando vean una flor colombiana en el exterior, recuerden que ahí hay miles de manos de mujeres trabajadoras sosteniendo la economía de todo un país.

Aquí el informe del BBVA Research

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