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Bogótica, la ciudad de la inmovilidad en 2022

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Bogótica, enero 1 de 2022.- La noticia ya se conoce. A partir del 11 de enero el Pico y Placa en Bogótica será todo el día. Desde las 6 de la mañana hasta las 9 de la noche. Los lunes festivos habrá pico y placa para el regreso de los viajeros a la ciudad.

Lo novedoso y divertido son las razones del Secretario de Movilidad de Bogótica, Nicolás Estupiñán para justificar las nuevas restricciones.

De acuerdo con Estupiñan la medida se toma debido «al crecimiento del parque automotor, los múltiples choques diarios y los vehículos parqueados en las calles».

¿Cómo les parece? En dos, de esas tres «causales» el gobierno de Bogótica prefieren castigar a todos los usuarios del automóvil en lugar de solo a quienes parquean en zonas prohibidas o se accidentan por descuidos.

Y qué tal las contradicciones entre las decisiones de la propia Secretaría? Una de las razones utilizadas por el señor Nicolás Estupiñan para justificar, que no explicar las nuevas restricciones, son los «vehículos parqueados en las calles

¿Cuales? ¿Los conductores abusivos que estacionan en cualquier parte porque saben que la Policía de Tránsito no los castigará o aceptará un soborno para no expedir el comparendo? O los que le pagan al Distrito una tarifa para poder parquear en sectores concurridos como la calle 93, junto al Parque de la 93?

Si. Resulta que la misma Secretaría de Movilidad que dirige Estupiñán y se queja de la falta de espacio autoriza el parqueo de vehículos en las calles siempre y cuando le paguen una tarifa al Distrito Capital.

La misma Secretaría de Movilidad que se inventó el «Pico y Placa Solidario» que les permite a quienes paguen por un día, un mes o un semestre transitar con sus vehículos durante los horarios y días de la restricción con tarifas diferenciales dependiendo de las características del vehículo.

En pocas palabras, a quienes puedan pagar ese nuevo impuesto llamado Pico y Placa Solidario les permitirán usar su vehículo todos los días a todas las horas. Impuesto que ya pagamos todos bajo el nombre de Impuesto de Rodamiento que nos cobran como si pudiéramos usar nuestro carro todo el tiempo.

Dicen los taxistas que los socios de plataformas como Uber, Didi o Águila están pagando el Pico y Placa Solidario para poder trabajar todos los días. No se me haría raro. En Colombia, hecha la Ley, hecha la trampa.

Entonces hagamos cuentas. En la práctica lo que está haciendo la administración de Bogótica es cobrar varias veces por el uso de unas vías cuya construcción ya pagamos con impuestos y contribuciones como la valorización, el impuesto de rodamiento, los peajes, la semaforización, la revisión técnico mecánica y otras arandelas a las que debemos agregar ahora el mal llamado Pico y Placa Solidario.

Pagamos tres o cuatro veces más por usar, cada vez menos nuestros vehículos en unas vías cada vez más estrechas, viejas, llenas de huecos, trancones, camiones y volquetas viejas que se varan en cualquier parte y de piratas urbanos que provocan congestión para tener tiempo de escoger a sus víctimas.

¿Hay alternativas al uso del automóvil en Bogótica?

 ¿Tenemos alternativa? No parece. Transmilenio, el pomposo sistema de «transporte masivo de Bogótica» está saturado de pasajeros, vendedores ambulantes, manoseadores, abusadores sexuales y ladrones a los que se conoce con el cómico nombre de cosquilleros.

Y eso cuando funciona porque en algunos sectores el servicio es interrumpido por los vándalos y terroristas de Primera Línea que destruyen estaciones, queman los buses e interrumpen el tránsito de los buses cuando les da la gana con el visto bueno de sus patrocinadores en el gobierno de Bogótica.

Esto sin contar que muy pocas rutas del Sistema de Transporte Masivo van para donde necesitan los usuarios del automóvil en el Distrito Capital y que la mayoría de los buses azules conocidos como SITP son en realidad esas viejas busetas que debieron salir hace años de circulación, pintadas y repotenciadas para se varen en todas partes, generalmente puentes y calles angostas contribuyendo a la congestión.

Entonces pensemos en la bici, como se llama ahora a las bicicletas. Hay que reconocerlo. Bogótica tiene una formidable red de ciclorrutas. Algunas sobre carriles arrebatados a las vías diseñadas para los carros. Otras sobre andenes no siempre en buen estado o sin la señalización adecuada para alertar a los peatones. Pero funcionan. Los bogotanos las usan. O las usaban, porque como ahora matan en las calles por robarse una bicicleta los usuarios empiezan a recular.

Caminar. Si. Pensemos en caminar porque usar patinetas eléctricas, que podrían ser una alternativa especialmente en las áreas planas de Bogótica es tan peligroso como andar en bicicleta. También nos pueden matar. Entonces caminemos.

Los vecinos del Portal de las Américas, Suba y Usme son verdaderos expertos. Siempre llevan un par de tenis y un termo con agua en sus morrales y carteras por si acaso. Por si acaso la Primera Línea decide cerrar el Transmilenio o bloquear el SITP.

Si. Créalo. En Kennedy, Usme y Suba gobierna Primera Línea el nuevo nombre de las FARC y el ELN. Claudia López, la alcaldesa y sus Secretarios de Seguridad, Gobierno y Movilidad son simples figuras decorativas allá. La Policía Metropolitana hace lo que puede, cuando la dejan. O cuando no le da miedo.

Pero, regresemos al tema que nos ocupa que es la movilidad. Como el carro está prohibido la mitad del tiempo, el Transmilenio es un desastre, el SITP no va por dónde van los usuarios de los carros y el uso de la bici y la patineta está reservado a quienes tiene vocación suicida, entonces caminemos.

Tampoco parece viable. En Bogótica todo queda lejos. Los empleados de las empresas y entidades ubicadas en el Centro y el Norte de la ciudad viven en los extremos Sur y Occidente de la Capital. En la puta mierda para llamar las cosas por el nombre. Algo parecido les ocurre a los estudiantes y profesores de colegios y universidades.

¿Y entonces? Nada. En Bogótica estamos jodidos. Lo que pagamos en impuestos y contribuciones para la construcción y mantenimiento de las vías se lo roban entre funcionarios y contratistas. O lo dilapidan en burocracia. O, lo malgastan pintando de verde, el color del partido de gobierno, vetustos puentes para que parezcan nuevos y así poder decir que Bogótica reverdece.

Cuando escribo y grabo este episodio podcast es sábado 1 de enero de 2022. El año cuando Bogótica será reconocida como la ciudad de la inmovilidad.

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