Epa Colombia condenada a 63 meses de prisión y al silencio digital

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Bogotá, agosto 12 de 2021.- Daneidy Barrera Rojas, más conocida como Epa Colombia debe ser la única persona en el mundo que se graba en video cometiendo un delito y lo publica en sus redes sociales para que todo el mundo se entere  y a la patética y mediocre administración de justicia de Colombia no le quedara más remedio que condenarla.

La historia es así. En noviembre de 2019, Epa Colombia se grabó en videos que publicó en sus redes sociales mientras destruía a martillazo limpio estaciones de Transmilenio en Bogotá. Como ella misma aportó las pruebas Daneidy fue condenada en marzo de 2020 a tres años y medio de cárcel, la prohibición de usar sus redes sociales por el mismo tiempo y una multa de 25 salarios mínimos.

La Fiscalía apeló porque consideró que el juez estaba dejando por fuera de los cargos el delito de instigación para delinquir que también estaba probado en los videos razón por la cual, como la sentencia era inferior a 4 años, le permitía obtener el beneficio de detención domiciliaria.

El tribunal de Bogota le dio hoy la razón a la Fiscalía y aumentó la pena a 63 meses y 15 días de cárcel, la inhabilidad para el ejercicio del oficio de influencer o youtuber por el mismo término y el pago de una multa de 492 salarios mínimos. El tribunal negó la prisión domiciliaria.

La Sala de Decisión, con ponencia del magistrado Efraín Adolfo Bermúdez, consideró que “el hecho de que la  procesada haya creado y pregonado un video en la red social Facebook, en el que vocifera mensajes de inconformismo con el Gobierno Nacional y asola una estación del sistema de transporte público de Bogotá, no puede ser calificado como un ejercicio legítimo de la libertad de expresión”.

 “La propaganda de apología al delito, por tratarse de la incitación directa y pública a la comisión de ilícitos, está proscrita a nivel del derecho internacional convencional y, por tanto, rebasa el marco de amparo de las demandas de la ciudadanía en contra del gobierno de turno, como modalidad de materialización de la libertad de expresión”.

El Tribunal de Bogotá insistió en su sentencia en que lo mostrado en las redes de Barrera Rojas no tuvo como finalidad “el incremento en el número de fanáticos de las plataformas virtuales”, sino el convencimiento “al conglomerado para la comisión de delitos, verbigracia, daño en bien ajeno y perturbación en servicio de transporte público”.

Los magistrados señalan que las redes sociales tienen una gran influencia en el mundo y cuentan con “gran potencial de recepción en la audiencia, no solo por la cercanía de acceso de los usuarios a la información, sino, se itera, también por las calidades de quien difunde el video, en la medida que goza de más espectadores, credibilidad y confianza, aunque también, crítica y rechazo”.

Los hechos alcanzaron un alto nivel de peligrosidad, justamente por el reconocimiento que la encartada tiene en
las redes sociales,

La generación de un estado de zozobra e intranquilidad social no puede asociarse con exclusividad a la detonación de bombas o el incendio de automóviles, en tanto esparcir imágenes de destrucción de estaciones de un medio de transporte, acompañadas de pregones de repetición, “tiene la connotación de menguar la tranquilidad de la población amen que coloca a los asociados en una situación de agitación y sobresalto”.

El despacho consideró que los hechos alcanzaron “un alto nivel de peligrosidad, justamente por el reconocimiento que la encartada tiene en las redes sociales de Facebook y YouTube, condición que permitió alcanzar gran difusión a la invitación a delinquir con el fin de generar intranquilidad y pánico social”.

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