Durante las últimas dos décadas, el sistema de salud de Colombia fue presentado ante el mundo como un caso de éxito. Organismos como el Banco Mundial y la OMS elogiaban un modelo que, con una inversión per cápita notablemente inferior a la de sus vecinos, lograba una cobertura cercana al 99% y mantenía el gasto de bolsillo —lo que la gente paga de su propio dinero— como uno de los más bajos de la OCDE.
Sin embargo, ese «milagro colombiano» parece estar desmoronándose bajo el peso de la ideología y las decisiones políticas. Así lo advierte un demoledor artículo publicado recientemente en el prestigioso British Medical Journal (BMJ) por el periodista Luke Taylor, titulado: “Cómo la política destruyó el modelo de sistema de salud de Colombia”.
Un modelo bajo ataque
El análisis de Taylor no se guarda nada. Describe cómo un sistema que ocupaba el segundo lugar en calidad en América Latina (solo superado por Costa Rica, según The Lancet) ha pasado de ser un referente a enfrentar una crisis de supervivencia.
La tesis central es clara: la reforma radical impulsada por el gobierno de Gustavo Petro no solo ha buscado corregir fallas estructurales —que las hay, especialmente en zonas rurales—, sino que ha provocado una parálisis operativa y financiera. Taylor señala que la demora en los pagos a las EPS, la falta de ajuste técnico en la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y el uso de las intervenciones administrativas han generado un efecto dominó que ya golpea al paciente.
Los síntomas de la crisis
El artículo del BMJ documenta realidades que en Libreta de Apuntes hemos venido registrando:
- Escasez de medicamentos: Estanterías vacías de insulina y fármacos para el cáncer.
- Cierres de servicios: Unidades neonatales y salas de maternidad que bajan la persiana por falta de sostenibilidad financiera.
- El factor político: Expertos consultados por Taylor sostienen que «la ideología parece importar más que los resultados». Al intentar asfixiar financieramente a las EPS para forzar un cambio de modelo, se ha puesto en riesgo la atención de millones de colombianos.
El análisis desde la Libreta
Desde esta tribuna, el diagnóstico de Luke Taylor coincide con una preocupación creciente: no se puede destruir un sistema sin tener un reemplazo funcional y financiado. La centralización de recursos en la ADRES y la eliminación del rol de las EPS como gestoras del riesgo, sin una capacidad estatal probada para asumir esas tareas, es un salto al vacío.
Como bien anota el autor en su investigación, si el camino sigue siendo el de la confrontación y no el del ajuste técnico basado en datos, el sistema de salud pasará de ser un orgullo nacional a un triste recuerdo de lo que se perdió por priorizar la política sobre la salud pública.
En Libreta de Apuntes seguiremos conectando estos puntos. Porque no se trata solo de cifras o leyes; se trata de las citas que no se dan, las cirugías que se aplazan y la vida de los ciudadanos que hoy están en medio de un fuego cruzado ideológico.





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