Por: Ricardo Galán.— Mi primer contacto con ellas fue un viernes a la hora del almuerzo. Habíamos salido de la escuela un poco más temprano de la escuela porque la profesora Anatilde estaba enferma y el director Ballén estaba desesperado con el ruido que hacíamos los de tercero de primaria. Cuando a uno lo sueltan temprano de clases en el último sitio que piensa para aprovechar esas preciosas horas de libertad es en la casa. Así que a la pregunta y ¿ahora qué hacemos? se escuchó la voz de Toño que gritaba caigámosle a la Señora de las Empanadas.  La Señora de las Empanadas. EraVer mas