Por: José Félix Lafaurie.– Desde hace medio siglo, cuando la guerrilla nos declaró objetivo militar y sus voceros urbanos objetivo de la guerra ideológica y política, el gremio ganadero ha lidiado con el estigma de ser un sector terrateniente, explotador y paramilitar; estigma que nuestros contradictores se han encargado de vocear en forma permanente e injusta con los 500.000 ganaderos colombianos, la mayoría pequeños y medianos trabajadores del campo, víctimas, como todos los pobladores rurales, de la violencia cruzada de guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes. Pero las cosas están pasando de castaño a oscuro. De un tiempo para acá, asistimos a un verdadero “linchamiento moral”, porVer mas