Bogotá, mayo 15_RAM_.. – Este lugar paradisiaco, en el corazón del Caribe colombiano, gracias a su barrera coralina de 20 kilómetros, se debate hoy entre el amor a la naturaleza y el asedio del narcotráfico, que por diversos caminos aprovechan el “desempleo de la población más joven” para integrarlos al negocio. A pesar de los esfuerzos de las autoridades en cabeza de la Fuerza Naval y la Policía, sus habitantes –isleños, continentales de muchas partes del mundo- observan impotentes cómo el flagelo de la droga golpea su entorno, sus hogares y aleja el turismo, principal fuente de ingreso. La población está tan preocupada, que enVer mas