No le pregunté a Juliana qué fue primero, si el bolso o el manos libres. Estaba pensando en lo oportuno de la idea. Un manos libres fácil de localizar en ese profundo e insospechado mundo que es una cartera de mujer. Cómodo para charlar largo y tendido, como a ellas les gusta. Práctico para charlar y, por ejemplo, revisar el correo electrónico al mismo tiempo. Romántico porque nos recuerda esas largas conversaciones de media noche que nos dejaban la bocina de nuestro viejo ATT, y el corazón, ardiendo.

La conjunción de dos eras, el teléfono de disco y el iPhone. El pasado en el presente futuro.
Por si les interesa. Se consigue en Inkanta, es compatible con iPhone y iPad y cuesta $89.000 que Juliana pagó feliz. También hay en negro.
Juliana Martinez
febrero 20, 2012 en 4:20 pm