
El «momento» de América Latina: Entre el flujo de capitales y el desafío de la autocomplacencia
Expertos de BTG Pactual analizan el impacto de la debilidad del dólar en América Latina, las proyecciones de inflación en Colombia y los riesgos fiscales de la región.
El panorama económico global está experimentando un cambio de marea que pone a América Latina en un lugar privilegiado, aunque no exento de riesgos estructurales. Durante el reciente foro «BTG en Vivo», expertos de BTG Pactual analizaron cómo la debilidad relativa del dólar y la búsqueda de activos reales han abierto una ventana de oportunidad para la región, mientras Colombia enfrenta su propio «vía crucis» de inflación y ajustes fiscales.
El dólar y la nueva arquitectura de reservas
Yao Escandiusi, analista de BTG en Sao Paulo, señaló que el dólar ha pasado de representar el 70% de las reservas globales a principios de los 2000, a situarse cerca del 55% en la actualidad. Sin embargo, aclaró que no se trata de una caída absoluta, sino de una diversificación hacia monedas menos tradicionales como el dólar canadiense, el australiano y el renminbi chino, además de un retorno notable hacia el oro como activo de reserva física.
Esta dinámica ha favorecido a los mercados emergentes. «Hay una búsqueda por activos reales, y Latinoamérica tiene eso para ofrecer», afirmó Escandiusi. Las monedas de la región han protagonizado apreciaciones de entre el 10% y 20% en los últimos 14 meses, superando a sus pares asiáticos.
Colombia: El costo de controlar la inflación
Para Munir Jalil, economista jefe de BTG para la región andina, el optimismo por la llegada de capitales extranjeros contrasta con la realidad interna de Colombia. El sorpresivo aumento del salario mínimo disparó las expectativas de inflación, obligando al Banco de la República a actuar con dureza:
- Tasas al alza: Tras el incremento de 100 puntos básicos en enero (al 10.25%), se prevé que las tasas alcancen el 12.75% para junio de 2026.
- Inflación persistente: El pronóstico de cierre para 2026 se sitúa en un 6.5%.
- Sacrificio de crecimiento: El endurecimiento monetario pasará factura al PIB, con una proyección de crecimiento de apenas 2.5% para 2026 y un posible retroceso o estancamiento por debajo del 2% en 2027.
El riesgo de la «olla raspada»
El análisis político no fue ajeno a la discusión. Con un déficit fiscal cercano al 7% del PIB, el próximo gobierno colombiano recibirá una «olla raspada», con escaso margen de maniobra para programas ambiciosos. Los expertos advierten que la abundancia de capitales extranjeros podría generar una «complacencia peligrosa» en la clase política, postergando reformas fiscales y de eficiencia que son urgentes para garantizar el desarrollo a largo plazo.
En conclusión, aunque los inversionistas extranjeros parecen «más colombianos que los mismos colombianos» al apostar por los activos locales, la sostenibilidad de este «momento» dependerá de la capacidad del país para recuperar la disciplina fiscal y estabilizar los precios internos.



