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Todas vieron venir el triunfo de De la Espriella, pero ninguna anticipó el crecimiento final de Cepeda

La elección presidencial de 2026 dejó una paradoja interesante para la industria de las encuestas en Colombia: las principales firmas que publicaron mediciones antes de la segunda vuelta acertaron el nombre del ganador, pero ninguna logró anticipar la verdadera dimensión de la competencia.

Abelardo de la Espriella ganó la Presidencia de la República con el 49,66 % de los votos válidos, frente al 48,70 % obtenido por Iván Cepeda. La diferencia final fue de apenas 0,96 puntos porcentuales, equivalente a 250.830 votos, en la contienda presidencial más cerrada desde la instauración de la segunda vuelta en Colombia.

Sin embargo, las últimas mediciones disponibles mostraban una ventaja considerablemente mayor para el candidato de Defensores de la Patria.

Según el balance elaborado por Guarumo y EcoAnalítica, las tres encuestadoras que alcanzaron a publicar estudios antes de la jornada electoral —AtlasIntel, Guarumo y CNC— proyectaron correctamente la victoria de De la Espriella, pero subestimaron de manera consistente el desempeño de Cepeda.

AtlasIntel registró una intención de voto de 52,4 % para De la Espriella y 44,4 % para Cepeda. Guarumo midió 52,6 % frente a 45,0 %. CNC reportó una contienda más cerrada, con 48,6 % para De la Espriella y 44,7 % para Cepeda. El resultado oficial terminó siendo 49,66 % contra 48,71 %.

La conclusión es clara: las encuestas identificaron correctamente la dirección del voto, pero no captaron completamente el impulso final del candidato del Pacto Histórico.

Una elección definida por pocos votos

La estrechez del resultado convierte esta elección en un caso de estudio para analistas y encuestadores.

Desde 1998 ninguna segunda vuelta presidencial había terminado con una diferencia tan pequeña. Ni siquiera la disputada elección de 2022 entre Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, que se resolvió por 3,1 puntos porcentuales, estuvo tan ajustada como la de este año.

La victoria de De la Espriella se construyó principalmente en Antioquia, Santander, Norte de Santander, el Eje Cafetero y buena parte del centro del país. Antioquia, por sí sola, le aportó una ventaja superior al millón de votos frente a Cepeda.

En contraste, Cepeda dominó ampliamente Bogotá, la región Caribe y el Pacífico, ganando incluso más departamentos que su rival: 19 frente a 15. Pero el peso electoral de los territorios donde triunfó De la Espriella terminó siendo decisivo.

El efecto de una nueva ley

El documento también plantea una pregunta de fondo sobre el futuro de las encuestas en Colombia.

Mientras en la campaña presidencial de 2022 más de once firmas publicaron mediciones de intención de voto, en la segunda vuelta de 2026 apenas tres encuestadoras divulgaron resultados. Según el informe, ocho firmas dejaron de participar en la medición pública de la contienda electoral.

Los autores atribuyen esa reducción a la Ley 2494 de 2025 y advierten que la disminución de actores en el mercado de encuestas puede afectar la calidad del debate democrático.

La razón es sencilla: cuando existen más firmas realizando mediciones independientes, los ciudadanos, los medios y los analistas cuentan con más información para contrastar metodologías, detectar sesgos y construir promedios más robustos. Cuando las mediciones se reducen a unos pocos actores, aumenta el riesgo de interpretar la realidad electoral a partir de una muestra más limitada de visiones.

¿Fracaso o éxito de las encuestas?

La respuesta depende del criterio utilizado.

Si el objetivo principal de una encuesta es identificar quién va ganando una elección, las mediciones de 2026 fueron exitosas: las tres acertaron el resultado político fundamental, que era la victoria de Abelardo de la Espriella.

Pero si el estándar es medir con precisión el tamaño de la ventaja, el balance es más matizado. Ninguna logró detectar completamente el crecimiento de Iván Cepeda en la recta final de la campaña, lo que terminó produciendo una elección mucho más cerrada de lo que anticipaban los sondeos.

Más que un fracaso, lo ocurrido parece confirmar una realidad que se repite en muchas democracias: las encuestas son una fotografía de un momento determinado, no una predicción exacta del resultado final.

Y en una elección tan polarizada como la de 2026, unos pocos puntos terminaron marcando la diferencia entre llegar a la Casa de Nariño o quedarse a las puertas del poder.

Fuente: Informe «Elecciones Presidencia 2026 – Segunda Vuelta», Guarumo y EcoAnalítica.

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