Por: Amylkar D. Acosta M
“Yo puedo estar equivocado, tú puedes estar en lo cierto y haciendo un esfuerzo, juntos podemos acercarnos un poco más a la verdad”, Karl Popper
Quién responde por la escasez de gas natural
El gobierno Petro y el Pacto histórico se descuelgan por las orejas cuando se les responsabiliza por la escasez de gas que obligó a importarlo para satisfacer la demanda esencial desde diciembre de 2024. Tienen razón cuando afirman que las reservas probadas de gas han caído el 50% en los últimos 15 años. Pero cuál es la responsabilidad que les cabe a ellos? Lo primero es que, a sabiendas de que las reservas probadas de hidrocarburos (petróleo y gas) vienen cayendo, resulta insensato descartar la firma de nuevos contratos de exploración y explotación.
Además, cuando se preguntan qué hicieron los gobiernos anteriores para detener esa caída de las reservas probadas, hay que responderles que, precisamente en previsión y prevención de la escasez pronosticada por la Unidad de planificación Mineroenergético (UPME) y advertido del potencial hidrocarburífero en yacimientos no convencionales (YNC) en roca generadora, nos dispusimos desde el gobierno de Juan Manuel Santos, en mi calidad de Ministro de Minas y Energía, a establecer las normas legales y normativas, tanto técnicas como ambientales para su implementación.
En efecto, expedimos la Resolución 0341 de 2014, estableciendo los requerimientos técnicos y los parámetros operacionales a los cuales debían ceñirse las empresas que utilicen esta tecnología. Presidí la Junta directiva de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) en la que se aprobó el Acuerdo 03 de 2014, estableciendo el reglamento al cual deben ceñirse y por su parte la Ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) Luz Elena Sarmiento expidió la Resolución 0421 de 2014, fijando las disposiciones ambientales a las cuales debían ceñirse.
Este paso que dimos estuvo precedido de una amplia, de gestión del conocimiento que se prolongó por más de 4 años. Se realizaron múltiples eventos académicos con una gran participación de expertos nacionales e internacionales sobre el tema. Sin embargo se presentó un traspiés debido a la demanda de las cuales fueron objeto estas disposiciones ante el Consejo de Estado y este las suspendió como medida cautelar. Pasaron más de 4 años hasta que se le dio vía libre por parte del mismo. De ello se colige que desde entonces es completamente legal la utilización de la técnica del fracking en Colombia.

Se apagaron los pilotos
Luego, durante la administración Duque se abordó de nuevo el tema y dada la controversia y la falta de consenso en el seno del Gobierno se optó por integrar un Comité de expertos interdisciplinario, conformada por juristas, sociólogos, ambientalistas, economistas, ingenieros, geólogos, los cuales después de un estudio minucioso no pudo llegar a un consenso y optaron por una recomendación salomónica al Presidente Duque: que se implementaran dos pilotos, al final del ejercicio se haría una evaluación y se arribaría a una conclusión sobre la viabilidad de la utilización de dicha técnica en Colombia.
Se procedió, entonces, a montar los pilotos, los cuales fueron interrumpidos abruptamente por la administración Petro, por razones eminentemente ideológicas, las mismas que llevó al Presidente Petro a plantear su prohibición en su programa de gobierno y en el Plan Nacional de desarrollo y fue más lejos al avalar y enviarle mensaje de urgencia al Congreso de la República para que tramitara y aprobara, en su quinto intento, un proyecto de ley prohibiendo el uso del fracking en Colombia.
Nos quedamos sin saber si es viable o no la utilización de esta técnica, la que calificó el ex ministro de Minas y Energía como “astrología”. De haberse determinado su viabilidad a partir de los pilotos, con su utilización Colombia habría revertido la tendencia a la declinación de las reservas de hidrocarburos y el país contaría con mayores producciones de petróleo y gas, consolidando su seguridad y la soberanía energética. Al impedirlo, es responsabilidad de este gobierno la pérdida de una y otra.
El potencial de los YNC
Según el experto y consultor Juan Benavides, “el aumento de oferta por fracking aumentará los recursos fiscales del país, eliminará la amenaza de desabastecimiento, reducirá el costo del gas para los hogares y la industria y puede convertirse en una oportunidad de desarrollo de las regiones productoras”[1]. Ese es el potencial con el que cuenta Colombia en YNC en su subsuelo. Según estimativos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), tan sólo en el Valle del Magdalena Medio habrían
4.600 millones de barriles de petróleo, más del doble de las reservas remanentes y 18 TPC de gas natural, 9 veces las reservas probadas reportadas por la ANH en su Informe más reciente del Balance reservas/producción.
Del fracking 1.0 al fracking 6.0
Es de anotar que todas las críticas y reparos que se le hacen por parte de los anti fracking a esta tecnología está referida a la técnica del fracking 1.0, pero la misma ha evolucionado mucho y ya estamos en la técnica del fracking 6.0, que la torna menos impactante sobre el medioambiente y sobre el entorno de donde de utilice.
Esta nueva técnica incorporó el uso de la inteligencia artificial y monitoreo sísmico en tiempo real para optimizar la perforación, tornándola de alta precisión y reducir el número de pozos, Utilizando plataformas multipropósito, al tiempo que reduce la huella superficial, como también la reutilización y reciclaje de aguas de producción, que no compite con los acuíferos, disminuyendo el consumo de agua dulce. Se emplean ahora fluidos biodegradables, menos tóxicos, arenas sintéticas de menor impacto y se reduce al mínimo el uso de químicos peligrosos. Muy en línea con la transición energética, que conlleva la electrificación de los procesos productivos, ahora los equipos que se utilizan han reemplazado el consumo del diésel por la electricidad, en lo posible proveniente de fuentes renovables y limpias, bajando de esta manera las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Se ha mejorado, además, el sellamiento y encamisado de los pozos perforados para minimizar el riesgo de filtraciones. Un aspecto clave de la misma es la captura y control de las emisiones fugitivas de metano.
En términos técnicos, el fracking ha avanzado hacia una mayor precisión. La combinación de perforación horizontal multilateral, modelamiento geológico en 3D y sensores inteligentes permite optimizar la ubicación de los pozos y reducir la
cantidad de intervenciones necesarias. Hoy, algoritmos de inteligencia artificial analizan en tiempo real variables como presión, micro-sismicidad y comportamiento del fluido, ajustando la operación para maximizar la eficiencia y minimizar riesgos. Esto se traduce en menos consumo de agua por barril producido y una menor huella superficial.
De los principios al pragmatismo
Ello fue lo que llevó a la Presidenta de México Claudia Sheinbaum a dar un viraje a su posición de enantes de 180 grados con respecto al uso de esta técnica en México. Ella defendió en una rueda de prensa el pasado 9 de abril su apertura al uso de tecnologías de extracción de gas no convencional a través de la fracturación hidráulica, conocida como fracking, pese a haberse pronunciado en contra antes y aseguró que es una forma de “fortalecer” la soberanía nacional con técnicas de “bajo impacto ambiental. Hay que estar abiertos a estas nuevas tecnologías para fortalecer la soberanía nacional…Son nuevas tecnologías de explotación con menores impactos ambientales que nos abren la posibilidad de utilizar ese gas”[2] dijo la mandataria en su conferencia de prensa diaria.
Sheinbaum diferenció estas nuevas técnicas del fracking tradicional, descartando este último por sus “impactos ambientales graves”4 , en medio de las críticas de organizaciones ecologistas por la disposición del gobierno a incorporar esta técnica para extraer gas natural.
Ello explica, a guisa de ejemplo el contraste de las emisiones de CO2 en el Permian, en el Estado de Texas (EE.UU), YNC en el cual ECOPETROL está asociado con la OXY en la explotación del mismo utilizando la técnica del fracking. Mientras en el Permian se emiten 8 kilogramos de CO2 por cada barril que se extrae, en Colombia, en los campos de yacimientos convencionales, en desarrollo de su actividad extractiva, en la que no se utiliza la técnica del fracking, las emisiones de CO2 atribuibles a la extracción de cada barril de crudo es de 64 kilogramos, 8 veces las del Permian (¡!).
Es más, en algunos desarrollos avanzados, la misma infraestructura utilizada para la fracturación hidráulica puede adaptarse, al final de la vida útil del yacimiento, para inyectar CO₂ en formaciones geológicas profundas. Esto abre la puerta a modelos híbridos en los que la explotación de hidrocarburos no convencionales se combine con estrategias de descarbonización, reduciendo parcialmente su impacto climático.
En este sentido, la Presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que “toda” su vida habló en contra del fracking tradicional, si bien subrayó que con el uso de nuevas tecnologías hay un “menor impactos ambientales ambiental”[3] , de modo que justificó ese cambio de postura con respecto al sexenio del expresidente Andrés López Obrador. “Hay nuevas tecnologías para evitar el Cambio climático…De las primeras tecnologías que se usaron a las actuales hay una diferencia muy grande”[4].
Puso como ejemplo el desarrollo en este campo que hay en Canadá y EEUU, al tiempo que indicó que en la actualidad existe la posibilidad de que “no se usen estos químicos tan potentes que son difíciles de reciclar”[5] , acotó. Dispuso, además, dirigiéndose al Comité de expertos que integró, que “la idea es que, como todos ellos ya conocen este tema (…) se ponga de acuerdo, se sienten, vean qué hay que investigar adicionalmente y que en dos meses nos puedan dar una primera orientación”[6].
La lección que nos deja la Presidenta Sheinbaum es que los principios hay que modularlos con el pragmatismo, de la cual toma distancia el candidato presidencial Iván Cepeda, quien, coincidiendo con la posición del gobierno presidido por Gustavo Petro, ha sido enfático en “rechazar el modelo extractivista” [7] y plantea “la prohibición absoluta del fracking”[8], dizque porque detrás de esta técnica hay codicia, que ha puesto el desarrollo como un modelo que puede arrasar y acaparar todos los elementos vivos de la naturaleza a su antojo”[9] . Con este apocalíptico augurio descarta siquiera la posibilidad de reactivar los pilotos que apagó el Presidente Petro.
En países como Colombia, donde el debate está atravesado por consideraciones ambientales, fiscales y de seguridad energética, la discusión ya no es solo si hacer o no fracking, sino bajo qué condiciones, con qué tecnologías y con qué nivel de exigencia institucional. Ahí es donde el concepto de “6.0” deja de ser un eslogan y se convierte —o no— en una realidad verificable. Bien dijo el poeta Antonio Machado: “despacio y buena letra, que el hacer las cosas bien importa más que hacerlas”. Tal cual! Cota, junio 6 de 2026
www.amylkaracosta.net
[1] El Tiempo. Agosto, 16 de 2025
[2] www.informador,mx. Abril, 9 de 2026 4 Ídem
[3] Ídem
[4] Ídem
[5] Ídem
[6] Portafolio. Abril, 16 de 2026
[7] El Tiempo. Abril 29 de 2026
[8] Ídem
[9] Ídem





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