Lo que vi en el partido de Tunja: malas entregas, improvisación, sin continuidad en el ritmo de juego, espacios en defensa, pésimo en los rebotes y centros al área, sin profundidad, equipo liviano con jóvenes improductivos (Herrera, D.Torres, Alarcón, Asprilla, J. Agudelo), sin atrevimiento, reflejo de «caos» y desorientación, jugadores que no mecanizan movimientos en la cancha, pasividad, pelotazos, posesión sin gol. Qué jartera tanta pobreza futbolística y dirigencial. Y ahora quién salva la patria?
Saludos,
Alberto Díaz





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