La renovación de los tibios… de la tercera edad
Contra todos los pronósticos, el Centro Político colombiano sigue vivo.
Muchos lo daban por desaparecido después de las elecciones presidenciales. La derrota de Sergio Fajardo y Juan Daniel Oviedo parecía haber certificado la defunción de ese espacio político que durante años se presentó como una alternativa entre los extremos.
Pero no. El Centro respira. Y esta semana decidió hacerlo saber con un manifiesto firmado por 27 ciudadanos que reivindican la Constitución de 1991, defienden la institucionalidad y rechazan los llamados a la desobediencia civil.
Hasta ahí, nada extraordinario.
Lo divertido ha venido después, en los cafés, los desayunos de trabajo y los mentideros políticos, donde el documento ha generado comentarios casi tan interesantes como el propio texto.
El primero es casi unánime:
«Resulta que el Centro sí existe».
Y eso, para muchos, ya es noticia. Porque en una democracia tan polarizada, no sobra que alguien quiera ocupar el espacio del medio. El país necesita, de vez en cuando, un polo a tierra.
Otro comentario que circula con insistencia tiene que ver con uno de los apartes más comentados del manifiesto.
Sin estridencias, como sin querer queriendo, los firmantes sugieren que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, renuncie a su ciudadanía estadounidense para evitar cualquier eventual conflicto de intereses y enviar el mensaje de que, así como Donald Trump proclama «America First», en Colombia debería primar el «Colombia primero».
Como resumió alguien con humor:
«Alguien tenía que decirlo… distinto a Cepeda. Y se dijo».
Pero el verdadero fenómeno sociológico del documento no está en sus seis capítulos.
Está en la lista de firmas.
Porque mientras el manifiesto habla de renovar el debate político, en los corrillos bogotanos hay quienes intentan resolver otra incógnita mucho más urgente:
¿Quién es el más joven de los firmantes?
La búsqueda no ha sido sencilla.
Entre exministros, exrectores, exembajadores, exfuncionarios, académicos y veteranos de la vida pública, la edad promedio parece bastante superior a la del electorado que dicen representar.
No faltó quien bautizara al grupo como «los nuevos tibios». El apodo tiene su malicia. Y también su ironía.
Después de todo, el último gran referente electoral del Centro acaba de cumplir 70 años.
Nada de esto descalifica el contenido del manifiesto, que merece ser leído y discutido por sus argumentos. De hecho, quienes quieran hacerlo encontrarán el documento completo al final de esta nota.
Pero sí deja una pregunta inevitable:
Si la renovación del Centro Político colombiano está en marcha… ¿por qué parece una reunión de exalumnos celebrando las bodas de oro del grado?
Porque, al final, la política también tiene estas paradojas.
En Colombia, incluso las revoluciones pueden empezar… con descuento para adultos mayores.

