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La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y el Ministerio de Minas y Energía presentaron el Informe de Recursos y Reservas 2025 (IRR 2025), con corte al 31 de diciembre del año anterior. El titular oficial de la entidad buscó transmitir un mensaje de optimismo y tranquilidad institucional: “Colombia mantiene estables sus reservas de petróleo y gas y fortalece su seguridad energética”. Sin embargo, una revisión rigurosa de los datos y el contraste con las lecturas de gremios y expertos independientes revela una realidad mucho más compleja, caracterizada por un marcado declive en el frente del gas natural y un estancamiento en el sector del crudo.

1. El Panorama del Gas Natural: Una Alerta Roja Ineludible

El dato más crítico del informe se localiza en el gas natural. Las reservas probadas (1P) se situaron en 1.717 gigapiés cúbicos (Gpc), lo que representa una caída drástica del 17% frente a los 2.064 Gpc registrados en 2024. Esta es la reducción anual más severa en los últimos 18 años. Si ampliamos el foco a un horizonte de cinco años, el país ha perdido el 46% de sus reservas probadas de gas.

A pesar de este desplome en el inventario real, la relación Reservas/Producción (R/P) —el indicador de autosuficiencia— se mantuvo artificialmente «estable» en 5,9 años. Tal como advirtió Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas, este congelamiento en el indicador no obedece a un éxito exploratorio, sino a la fuerte caída en la producción comercializada nacional, que disminuyó cerca de un 20%, pasando de 958 millones de pies cúbicos diarios (Mpcd) a aproximadamente 794 Mpcd en 2025. En términos prácticos, el indicador se sostiene porque el país está consumiendo o produciendo menos gas local, mientras que la dependencia de gas importado ya alcanza el 32% del abastecimiento.

2. El Espejismo del Petróleo: Menos Producción, Mayor Horizonte

En el ámbito del crudo, las reservas probadas alcanzaron los 2.020 millones de barriles, experimentando una leve reducción marginal del 0,7% (pasando de 2.035 millones en 2024). Lo paradójico de las cifras oficiales radica en que el horizonte de autosuficiencia aumentó de 7,2 a 7,4 años.

Los analistas del sector minero-energético, como Sergio Cabrales (profesor de la Universidad de los Andes) y el consultor Mauricio Téllez, cuestionaron el entusiasmo del Gobierno argumentando que «las cifras se ven mejor simplemente porque la producción cayó». En efecto, la producción nacional de petróleo disminuyó un 3,39%, descendiendo de 772.670 a 746.500 barriles diarios. Durante 2025 se incorporaron 257 millones de barriles, lo que implica un índice de reposición del 94% ; es decir, por cada 100 barriles extraídos solo se repusieron 94, evidenciando que la industria no logra compensar el ritmo de explotación mediante el portafolio actual. El factor Brent también golpeó el balance: una reducción del 14% en los precios internacionales del crudo obligó a reajustes negativos por criterios netamente económicos.

3. La Apuesta de la ANH: Recursos Contingentes en el Caribe

Frente a la debilidad de las reservas comerciales (1P), la ANH y el Ministerio centraron su defensa en el potencial latente del subsuelo colombiano: los recursos contingentes. El reporte resalta la existencia de 10.540 gigapiés cúbicos de gas en la categoría 3C, fuertemente concentrados en áreas costa afuera (offshore) del Caribe colombiano , consideradas la principal carta de salvación energética a largo plazo.

No obstante, pasar de un «recurso contingente» (gas descubierto pero no comercializable por barreras técnicas, legales o de infraestructura) a una «reserva probada» requiere tiempo y, sobre todo, velocidad de ejecución. El propio informe de la ANH desglosa que el 55% de estos recursos de gas enfrentan contingencias de tipo ambiental y/o social (como consultas previas y licencias ambientales globales) y un 29% se encuentra trabado por asuntos legales y/o contractuales, incluyendo la falta de infraestructura de conexión al Sistema Nacional de Transporte (SNT).

4. Reacciones de Expertos y Gremios: Un Llamado Urgente a la Acción

La desconexión entre el relato político y la realidad matemática sectorial generó fuertes contrastes de opinión:

  • Sergio Cabrales (Universidad de los Andes): Criticó que el titular de la ANH oculte la gravedad de la situación, enfatizando que una caída del 17% en gas natural es la mayor señal de alerta observada y no puede matizarse bajo el adjetivo de «estabilidad».
  • Mauricio Téllez (Experto del Sector): Señaló que la administración «esconde la comparación directa con el año 2024» y se apoya en los recursos contingentes para matizar un panorama exploratorio continental que está paralizado.
  • Julio César Vera (Fundación XUA Energy): Calificó la reducción de las reservas de gas como «significativa» (un balance neto de -58 Gpc anuales debido a drásticas revisiones técnicas por la madurez de los campos) e instó a adoptar medidas de choque inmediatas.
  • Luz Stella Murgas (Naturgas): Manifestó que Colombia no se va a quedar sin gas porque el recurso existe en el Mar Caribe y en áreas Continentales, pero advirtió que la actual reducción debe actuar como un «detonante urgente» para acelerar los licenciamientos de proyectos clave, como el pozo Sirius, expandir la infraestructura de transporte y reanudar la asignación de nuevas áreas exploratorias.

Conclusión de Libreta de Apuntes

El Informe de Recursos y Reservas 2025 deja una valiosa lección macroeconómica: la autosuficiencia medida en «años» es una métrica engañosa cuando se alimenta de la contracción de la actividad productiva. Si bien el país cuenta con un importante respiro fiscal a corto plazo —la valoración de las reservas probadas actuales proyecta ingresos futuros por regalías cercanos a los $36 billones de pesos —, el reloj de la soberanía energética corre más rápido que nunca.

Sin una reactivación audaz de la exploración, una superación ágil de los cuellos de botella sociales y ambientales en el Caribe, y una política pública de largo plazo alejada de dogmatismos, Colombia se arriesga a consolidar un modelo de alta dependencia internacional, encareciendo el costo de la energía para las industrias y los hogares de todos los colombianos.

Aquí el informe completo de ANH

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