
Cómo frenar la polarización y redefinir la seguridad
A pocos días de que se realice el cambio de gobierno en Colombia, el panorama político y de orden público del país se encuentra en un punto de quiebre. En reciente emisión del programa Periodistas Sin Filtro, conducido por Gilda Sarmiento y Javier Mozzo, el reconocido sociólogo, escritor y analista político Eduardo Pizarro León Gómez ofreció una radiografía detallada sobre el balance que deja la administración saliente de Gustavo Petro y los inmensos desafíos que asumirá el presidente electo, Abelardo de la Espriella.
A continuación, desglosamos los ejes fundamentales de esta conversación, enfocada en la seguridad nacional, las reformas urgentes y la necesidad imperiosa de construir un gran acuerdo nacional.
El balance de la «Paz Total»: Un fracaso evidente
Para Pizarro, el diagnóstico sobre el orden público interno y la seguridad nacional es contundente: el fracaso de la estrategia del gobierno saliente es evidente. Durante el mandato de Gustavo Petro se abrieron más de diez mesas de negociación simultáneas con grupos de origen político (como el ELN), organizaciones criminales rurales y bandas urbanas. Sin embargo, el resultado práctico ha sido nulo.
Fortalecimiento criminal: Ningún grupo se desmovilizó; al contrario, todos se fortalecieron en número de hombres, armamento, control territorial y manejo de rentas ilegales.
Enclaves vulnerables: El país presenta hoy múltiples enclaves criminales en sus fronteras marítimas y terrestres más desprotegidas.
El factor ELN: Pizarro señala que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) es el único que conserva un carácter político. No obstante, tras décadas de negociación con diversos gobiernos, nunca ha mostrado una voluntad real de dejar las armas. Incluso, en su último congreso de julio de 2025, se reafirmó como una guerrilla binacional y del «sur global», sin mencionar en ningún documento el tránsito a la política legal o la dejación de armas, lo que hace inviables los espacios de diálogo por su maximalismo.
El estado crítico de las Fuerzas Militares
Paralelamente al fortalecimiento de las organizaciones al margen de la ley, el analista advierte sobre un debilitamiento estratégico y técnico de la Fuerza Pública:
Crisis aérea: Prácticamente el 70% de los helicópteros (tanto de origen ruso como norteamericano) están en tierra por falta de repuestos. Asimismo, los aviones Kfir ya agotaron su vida útil, dejando al país sin esa capacidad estratégica para el conflicto interno y la defensa nacional.
Inteligencia politizada: La Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) pasó de estar en manos de militares en retiro a ser ocupada por exmiembros del M-19, transformándose en un aparato de seguimiento político a la oposición en lugar de un servicio de seguridad pública.
Falta de mantenimiento técnico: Por la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel, el armamento estándar (los fusiles Galil) y otros equipos de operaciones carecen de repuestos y mantenimiento. Los intentos de producir un fusil local («Miranda») fracasaron en las pruebas debido a que Colombia no produce el acero necesario para los cañones, resultando en explosiones y soldados heridos.
Nota sobre los aviones Gripen: Pizarro defiende la adquisición de estos aviones de origen sueco porque poseen doble capacidad (disuasión externa y uso en conflicto interno para evitar concentraciones de tropas). No obstante, critica que su entrega tardará cinco años y que el presupuesto de defensa está mal distribuido: el 81% se destina a funcionamiento (burocracia y sueldos) y solo el 19% a inversión y operaciones.
Las directrices para el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella
Ante los anuncios del presidente electo sobre acabar con la «Paz Total» y dar un plazo de un mes a los grupos ilegales para someterse a la justicia, Pizarro matiza las decisiones. Considera un acierto el nombramiento del general Mora como ministro de Defensa , pero califica de «equivocación» lanzar amenazas con plazos tan tajantes. Debido al debilitamiento militar actual, el Estado podría mostrar incapacidad para cumplir dicho ultimátum.
En su lugar, el profesor sugiere adoptar la estrategia aplicada en los gobiernos de Álvaro Uribe y los primeros años de Juan Manuel Santos: el debilitamiento estratégico. Consiste en presionar militarmente a los grupos para convencerlos de la ineficacia de las armas, pero manteniendo siempre una puerta abierta para el acogimiento formal a la justicia o el tránsito regulado a la política.
El trámite de una Ley de Sometimiento con mayorías parlamentarias
Uno de los grandes errores de Petro, según Pizarro, fue pasar todo su periodo sin aprobar una ley de sometimiento a la justicia, haciendo imposible que estructuras como el Clan del Golfo se entregaran sin un marco jurídico claro. A diferencia del gobierno saliente, De la Espriella contará con mayorías sólidas en el Congreso (con el respaldo de partidos como el Liberal, Conservador, Cambio Radical y de la U) , por lo que su primera tarea urgente debe ser presentar de inmediato este proyecto de ley.
Cuatro tareas urgentes contra las economías ilegales y la complejidad geográfica
Para frenar el avance criminal, Pizarro propone concentrarse en cuatro pilares fundamentales:
| Tarea Urgente | Mecanismo de Acción |
| Fortalecimiento militar | Recomposición técnica, de inteligencia y de capacidad de fuego de las tropas. |
| Despliegue regional | Articulación ágil y amistosa con alcaldes y gobernadores para desmontar las gobernanzas criminales. |
| Debilitamiento de rentas ilegales | Retorno al uso del glifosato enfocado estrictamente en cultivos industriales (no campesinos) de más de 5 hectáreas. Se propone el uso de drones a baja altura para no afectar a la población , respaldándose en que la Unión Europea y la OMS confirmaron que el glifosato no es cancerígeno , a diferencia de los precursores químicos (ácido sulfúrico, etc.) usados en laboratorios clandestinos que causan severos daños ecológicos y de salud. |
| Rediseño del control territorial | Adaptar las fuerzas a la geografía nacional (Colombia es el tercer país más complejo geográficamente del mundo tras Afganistán y el Congo). Se plantea que la Policía atienda las ciudades, las Fuerzas Militares protejan las fronteras y se cree una Guardia Nacional para las zonas rurales. |
Adicionalmente, el analista rechaza de plano la legalización de la cocaína, argumentando que convertiría a Colombia en un «paria internacional», dado que menos del 10% de los estados en la ONU apoyan esta medida y la experiencia en países como Holanda con la marihuana legal ha dejado saldos preocupantes de adicción y microtráfico escolar. En el plano energético, sugiere continuar explotando gas y petróleo para utilizar sus utilidades en la financiación de una transición ambiental responsable, la cual resulta sumamente costosa.
La fórmula para no «incendiar» el país: El modelo uruguayo
Frente al ambiente de profunda polarización y las advertencias de sectores radicales de izquierda de desconocer el nuevo gobierno o hacer el país «invivible» mediante agitación urbana , Eduardo Pizarro —reivindicando su total autonomía e independencia intelectual tanto del gobierno entrante como del saliente — hace un llamado a la cordura institucional.
El analista evoca la célebre tesis de Álvaro Gómez Hurtado sobre la urgencia de lograr un «Acuerdo sobre lo Fundamental». Este pacto mínimo debe basarse en pilares innegociables:
- El respeto absoluto al derecho a la vida.
- La proscripción total de las armas en la actividad política.
- El reconocimiento obligatorio de los resultados electorales.
- El respeto estricto a la división de los poderes públicos.
Como ejemplo de viabilidad democrática, Pizarro destaca la experiencia de Uruguay, donde los expresidentes de distintas orillas políticas se reunieron previamente para diseñar el marco de un gran Acuerdo Nacional antes de la posesión de un gobierno de izquierda, garantizando la estabilidad del país.
Para que Colombia sea viable, concluye el intelectual, es imperativo que toda la sociedad rechace de manera unánime la violencia, reconozca la legitimidad del triunfo de Abelardo de la Espriella y empiece a trabajar en equipo, tal como lo demuestra el espíritu colectivo de la selección nacional de fútbol.



