El balance del sector vivienda en 2025 deja una sensación agridulce. Según el más reciente informe «Datos que Construyen» de Camacol, basado en cifras del DANE, el año cerró con 182.578 viviendas financiadas, un ligero incremento del 1,6% frente a 2024. Sin embargo, tras esta cifra positiva se esconde una realidad preocupante: el desplome del acceso a la vivienda para los hogares de menores ingresos.
El auge del Leasing vs. la caída del Crédito Hipotecario
La dinámica hipotecaria en Colombia está mutando. Mientras que los desembolsos mediante leasing habitacional se dispararon un 46,9%, los créditos hipotecarios tradicionales retrocedieron un 1,3%.
En términos monetarios, el sector movilizó $29,2 billones, lo que representa un crecimiento real del 19,7% respecto al año anterior, impulsado principalmente por segmentos de mayor valor.
El «Efecto Vacío» en la Vivienda de Interés Social (VIS)
El dato más alarmante se encuentra en la vivienda nueva VIS. La financiación en este segmento cayó un 10,3%.
Esta contracción es una consecuencia directa de la suspensión del programa «Mi Casa Ya», que provocó una caída estrepitosa del 49,6% en los desembolsos para vivienda nueva VIS con subsidio.
Aunque hubo un aumento del 57,2% en la adquisición de viviendas VIS sin subsidio, Camacol advierte que esto no significa que los hogares pobres estén logrando comprar casa por su cuenta.
Al contrario, sugiere que el perfil de los compradores ha cambiado: ahora quienes adquieren estas viviendas son hogares con mayores ingresos que no dependen del apoyo estatal.
Un déficit que alimenta la informalidad
A pesar de que los niveles de financiación actuales (promedio de 135 mil unidades anuales entre 2022 y 2025) son superiores a los de la prepandemia (113 mil entre 2016-2019), la brecha sigue siendo crítica.
- Producción: Se financian cerca de 130.000 viviendas nuevas al año.
- Demanda: Cada año se forman 370.000 nuevos hogares urbanos en el país.
Sin programas de subsidios efectivos, esta diferencia de 240.000 hogares anuales sin acceso a vivienda formal presiona el crecimiento de los asentamientos informales, alejando a miles de familias del sueño de una vivienda digna.





