La aparente buena noticia de una tasa de desempleo históricamente baja para el mes de enero (10,9%) esconde una realidad preocupante para la economía colombiana: la creación de puestos de trabajo formales ha entrado en una fase de enfriamiento. Según el más reciente análisis de BBVA Research, el impacto del incremento en el salario mínimo ya empezó a pasar factura en sectores clave como el comercio y el turismo.
El espejismo de las cifras
A primera vista, el dato del 10,9% presentado por el DANE —la cifra más baja para un enero desde 2001— sugiere un mercado laboral robusto. Sin embargo, los analistas advierten que esta reducción no se debió a una explosión de nuevas vacantes, sino a una disminución en la Tasa Global de Participación (TGP), que cayó del 64,1% al 63,6%. En términos sencillos: hay menos personas buscando activamente empleo, lo que maquilla la tasa de desocupación.
Sectores en cuidados intensivos
El informe de Mariana Quinche, economista de BBVA Research, subraya una tendencia inquietante: la destrucción de empleo en los sectores de comercio, alojamiento y servicios de comida. Estos nichos, que son intensivos en mano de obra, estarían sufriendo el «choque» del costo laboral tras el ajuste salarial de este año.
Mientras que el empleo asalariado apenas creció un 0,6%, el trabajo por cuenta propia y el empleo no asalariado avanzaron un 2,2%, lo que indica un desplazamiento hacia la informalidad o el emprendimiento por necesidad frente a la incapacidad de las empresas para sostener nóminas formales.
Las mujeres lideran la resiliencia laboral
Un dato que destaca en el reporte es la brecha de género inversa en la dinámica actual. Mientras que el empleo masculino decreció un 0,3%, el femenino registró un sólido crecimiento del 4,0%, impulsado principalmente por los sectores de industria y actividades profesionales.





