El 4×1000: ¿Por qué beneficio de reforma tributaria sigue frenado?

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En las últimas semanas, el Gravamen a los Movimientos Financieros (GMF), conocido popularmente como el 4×1000, ha regresado al centro del debate económico en Colombia. A pesar de los rumores y la creencia de muchos ciudadanos que aseguran que «el 4×1000 se acabó», la realidad es que este impuesto sigue completamente vigente y continúa impactando las transacciones diarias de los colombianos.

La persistencia de este cobro ha generado una profunda confusión entre lo aprobado en la ley y lo que realmente está ocurriendo en las plataformas bancarias.

El cambio en la ley que se quedó en el papel

El origen de los malentendidos se remonta a la reforma tributaria aprobada en el año 2022. Bajo el modelo tradicional, los usuarios del sistema financiero colombiano solo tenían derecho a marcar una única cuenta bancaria como exenta del gravamen.

La nueva normativa introdujo una modificación sustancial: permitir que los ciudadanos tengan varias cuentas exentas de forma simultánea, siempre y cuando el total de los movimientos mensuales combinados entre todos sus productos financieros no supere los 18 millones de pesos aproximadamente. Esta medida se diseñó con el fin de facilitar la gestión de ingresos, ahorros y pagos en distintas entidades o billeteras digitales.

Sin embargo, a la fecha, el sistema financiero no ha logrado aplicar este cambio de manera completa.

El bache tecnológico del sistema financiero

Según explican los expertos de la firma de software contable Siigo, la razón por la que millones de colombianos siguen bajo las reglas antiguas es un desafío estrictamente técnico.

Para que la exención múltiple funcione en la práctica, los bancos, las fintechs y las entidades regulatorias necesitan compartir información en tiempo real. Esto es indispensable para consolidar y verificar con exactitud cuánto dinero mueve cada usuario en todo el ecosistema financiero mes a mes.

Actualmente, este proceso enfrenta serios retos tecnológicos y operativos. Al no existir una implementación homogénea, los usuarios terminan pagando el 4×1000 en diversos movimientos, incluso cuando el dinero total que movilizan mensualmente se encuentra dentro de los límites exentos fijados por la reforma. En términos prácticos, el sistema sigue cobrando $4 por cada $1.000 que se mueven en la mayoría de las operaciones.


Independientes y Pymes: Los más afectados

El estancamiento en la aplicación de la ley afecta de manera directa el flujo de caja de los trabajadores independientes, emprendedores y pequeñas y medianas empresas (pymes).

Por la naturaleza de sus actividades, estos usuarios suelen diversificar sus recursos en diferentes productos financieros para separar gastos operativos, nóminas, recaudos y ahorros. Al realizar transferencias frecuentes o mover dinero entre sus propias cuentas, el impuesto se activa de forma reiterada, elevando considerablemente los costos del día a día.

«La conversación alrededor del 4×1000 demuestra la importancia de que las personas entiendan cómo funcionan los impuestos financieros y cómo impactan su bolsillo. Hoy hay mucha confusión entre lo que cambió y lo que, en la práctica, sigue igual», señala David Ortiz, CEO de Siigo.

¿Qué pueden hacer los usuarios hoy?

Mientras las entidades financieras avanzan en la infraestructura técnica necesaria para habilitar plenamente el nuevo esquema , los especialistas recomiendan tomar medidas de control sobre las finanzas personales y corporativas:

  • Monitorear la cuenta exenta: Revisar de forma periódica cuál es el producto financiero específico que se tiene registrado con el beneficio de la exención.
  • Planificar los movimientos de dinero: Evaluar la forma en que se distribuyen los recursos entre los diferentes bancos y billeteras digitales para evitar cobros sorpresa.
  • Evitar transferencias innecesarias: Reducir los traslados de fondos que no sean estrictamente indispensables entre cuentas propias.
  • Seguir las actualizaciones regulatorias: Mantenerse informado sobre las fechas en que las entidades bancarias logren la interconexión definitiva exigida por la ley.

Por ahora, el panorama es claro: el 4×1000 no ha desaparecido y la moderación en los movimientos financieros sigue siendo la regla de oro para proteger el bolsillo.

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