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Por: David René Moreno

Debido a la apatía y a la indiferencia de muchos colombianos, las minorías gobiernan e imponen desafortunadas decisiones ligadas a la ideología política que los acompaña, tema que se ha vuelto recurrente en las últimas décadas.

Sin ir muy lejos, se pueden citar ejemplos como la elección de Petro tanto para la Alcaldía de Bogotá, como para la Presidencia de la República, donde en el primer caso, gracias a la ambición y falta de visión de los otros candidatos, Petro llegó a la Alcaldía con solo el 30% de la votación. 

En el caso de la Presidencia para el período 2022 a 2026, además del libreto preparado por la izquierda en posible ‘compinchería’ con Rodolfo Hernández para engañar al pueblo colombiano, de la campaña mediática salpicada de mentiras y promesas hasta ahora incumplidas, así como por el incremento de la polarización y la bandera populista de la lucha de clases que propició Petro, este llegó al cargo solo con algo más del 28% del total de personas habilitadas para ejercer su derecho y sagrado deber de elegir a sus gobernantes.

Se observa con preocupación que las minorías, cuando quieren ordeñar al gobierno de turno esgrimen que son diferentes por ser de origen indígena, por pertenecer a comunidades ancestrales, afrocolombianas, o isleñas, por pertenecer a las comunidades LGTBI, por ser defensores de los animales, por ser hijos de la tierra, por ser cultivadores de coca y muchas más, obteniendo siempre beneficios en detrimento de la mayoría de la población que trabaja y respeta la ley y el orden. 

Aunque según la Constitución en Colombia todos nacen libres e iguales ante la ley, tienen la misma protección y trato de las autoridades y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin discriminaciones por razones de sexo, raza, origen, lengua, religión u opinión, la realidad es otra, porque la Constitución de 1991, elaborada por un número importante de ex integrantes del M19, le confiere a las minorías más derechos que a las mayorías, aclarando que es justo proteger a los desvalidos, pero por ser una minoría no los hace inferiores a los demás, sino, observen el ejemplo tan maravilloso de superación del joven Ghanim Al Muftah en Qatar.

El gobierno es una minoría y quiere patrocinar el ocio, la pereza y la holgazanería entre quienes no quieren trabajar, quiere afectar a quienes establecen empresas, generan empleo y producen bienestar al exprimirlos financieramente, quieren afectar al sistema de salud para atomizarlo y generar caos, descontento e insatisfacción, quiere apoderarse de las pensiones de quienes han trabajado toda su vida, ha manifestado que quiere modificar el sistema pensional de los militares y policías, quiere acabar con el servicio militar obligatorio para debilitar a la Fuerza Pública, ha disminuido el presupuesto del sector defensa para afectar las operaciones, ha manifestado que el petróleo y el carbón, generadores de riqueza para el país, son más dañinos que la coca. ¿Dónde están las manifestaciones de la mayoría?

Cuando se producen los actos vandálicos en las diferentes ciudades del país con integrantes de la primera línea, patrocinados por el ‘honorable’ Senador Bolívar y otros distinguidos miembros de la izquierda, quienes salen a destruir propiedad privada y gubernamental, o quienes llevan la consigna de asesinar a nuestros héroes policías con bombas molotov, son una minoría que busca generar caos y anarquía, pero en lugar de que estos y sus patrocinadores sean objeto de todo el peso de la ley, el gobierno decide que se deben liberar a quienes han sido detenidos y algunos servidores públicos salen a justificar estas decisiones políticas. Se le suma al caos la conformación de las milicias populares de Petro con los 100.000 jóvenes que recibirán mensualmente $1.000.000. Dios proteja a nuestro bello país.

Las FARC, el ELN y otras organizaciones criminales están constituidas por minorías que con el empleo de la violencia, el terrorismo, el secuestro, las masacres, la extorsión, el tráfico de drogas, desean imponer su voluntad sobre una mayoría, pero gobiernos cómplices como el de Santos le otorgan poder político a las FARC, modifican la Constitución para adecuarla a los requerimientos de esta organización y legitimarla colocándola en el Congreso; ¿Que se puede esperar ahora que el gobierno Petro, proclive a estas organizaciones, inició conversaciones con el ELN? ¿Estamos frente a otra modificación de la Constitución? ¿Cuántas sillas les otorgarán en el Congreso? ¿Dónde están los derechos de las mayorías? ¿Porque callan?

Las minorías han logrado que se retire de los programas escolares temas como cívica, urbanidad, ética y religión, por citar algunas materias, lo cual ha construido unas nuevas bases para las últimas generaciones, permitiendo que estas sean irreverentes, indisciplinadas, irrespetuosas y para completar, las prepararon por medio del adoctrinamiento ideológico para que lo que se considera malo o equivocado sea aceptado  como bueno y que las libertades deben ir más allá de lo  permitido, especialmente por ser contradictorias a los principios y valores cimentados desde el hogar.

Recientemente han visitado a Colombia Pedro Sánchez, secretario general del partido socialista español (PSOE) y presidente del Gobierno de ese país, e Irene Montero Gil, ministra de Igualdad del mismo gobierno socialista, donde según sus declaraciones comparten la ideología Progresista del gobierno petrista.

Pero no nos podemos dejar engañar por el nombre de la tendencia política que parece proyectar el progresismo, pues es una ideología que, aunque se respeta, no va por los mismos rieles de las tradiciones de una sociedad firmemente cimentada en principios y valores. 

Sin lugar a duda la copa ha llegado a su máximo nivel de aguante frente a las manifestaciones de Irene Montero, que según sus propias palabras ha venido a hablar con este gobierno de derechos, pero en ninguna parte habló de deberes, pero además menciona que dentro de las prioridades del gobierno Petro están la agenda feminista, LGBTI y antirracista, lo cual es paradójico pues este presidente lo que hace frecuentemente es ahondar la brecha entre las diferentes comunidades del país con un discurso promotor de la lucha de clases, en lugar de ser una arenga de unión, trabajo, progreso y bienestar. Esta ministra ha causado revuelo internacional por sus declaraciones absurdas de que los niños tienen derecho a tener sexo. ¿Querrán quitarles la patria potestad a los padres? ¿Tendrán éxito quienes piensan que los hijos son del estado y no de los padres? ¿Hasta donde nos llevará el socialismo?

Las minorías quieren imponer hasta un nuevo idioma inclusivo con el tema de los niños, las niñas y les niñes, o ellos, ellas y elles, por citar unos ejemplos, pero lo que buscan es justificar y legitimar los géneros. El deterioro del idioma ha llegado hasta el actual campeonato mundial de futbol de Qatar donde periodistas se refieren a las ‘arbitras’ cuando mencionan la participación de las mujeres como miembros de las ternas arbitrales que estarán el los diferentes partidos. ¿Hasta dónde nos llevarán las minorías? Las mayorías somos más, pero si guardamos silencio se impondrán las minorías.

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