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Por Javier Mozzo Peña

El presidente electo de Colombia, Abelardo de La Espriella atribuyó recientemente a Theodore Roosevelt, una frase que el mandatario plasmó en sus memorias.

La cita literal en inglés «Do what you can, with what you have, where you are» (“Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés”), mencionada por De La Espriella, es realmente de autoría de un hombre del estado de Virginia, Squire Bill Widener, crédito que Roosevelt reconoce en el capítulo XI de su obra.

De la Espriella la mencionó en el acto en el que le fue entregada su credencial de presidente para el lapso 2026-2030. Allí lanzó un ultimátum a los grupos delincuenciales: tienen un mes para someterse a la justicia.

La dijo en el contexto de su esbozada y no totalmente aterrizada política contra los criminales, en la que prometió acabar redes que siembran terror, campean en campos y ciudades, extorsionan y secuestran. Su deseo es cambiar esa situación en los primeros 90 días de mandato, usando toda la fuerza del Estado.

El “Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés” parece ajustarse muy bien a la fuerza armada que recibe De La Espriella: baja en iniciativa, mermada en oficiales de alto rango experimentados y mal pagada, tal como el propio presidente electo colombiano lo manifestó en sus correrías por el país en campaña.

Las Fuerzas Armadas, por ejemplo, lucen rezagadas frente al uso de drones comerciales armados y estancadas en un cuello de botella tecnológico frente a una amenaza que mutó hacia lo asimétrico y cibernético.

Para superar ese problema, el joven mandatario se encargó de que las miradas se posen sobre tres países: Israel, Estados Unidos y Gran Bretaña. En la firma y actualización de acuerdos con estas naciones se basará gran parte del Plan Colombia 2.0.

Con la estrategia, De La Espriella lleva a Colombia a la guerra moderna contra la delincuencia y el terrorismo. Una que, como lo advirtió el columnista del National Post, Terry Glavin “se basa en estructuras de mando que establecen objetivos tácticos, que buscan el dominio estratégico mediante el espionaje y el sabotaje”.

Un conflicto en el que imperan las nuevas “manipulaciones de inteligencia artificial”, que, como lo prueba la guerra en Ucrania, en ocasiones son más importantes que las tradicionales trincheras fangosas en los campos.

Hoy, se trata de usar drones de muy barata fabricación guiados por satélite, interconectividad digital y sabotaje a larga distancia, para apoyar los arsenales convencionales de tanques, bombardeos aéreos y artillería.  

El apoyo internacional fue un pilar fundamental en la modernización militar y de policía en Colombia, hasta antes del gobierno de Gustavo Petro.

Entre 1998 y el 2021, en los gobiernos de Andrés Pastrana, Alvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque, Estados Unidos, Israel y Gran Bretaña proveyeron movilidad aérea, radares, tecnología de interceptación de señales, entrenamiento táctico e inteligencia urbana y antisecuestro.

La situación actual exige dar un salto tecnológico, ante la irrupción de la inteligencia artificial. Aparte de que la guerrilla izquierdista expandió frentes y se ha hecho más rica con el narcotráfico, en los últimos cuatro años han florecido redes transnacionales de crimen organizado como el Clan del Golfo o el Tren de Aragua.

La situación hoy luce similar a la que planteó Diana Rojas en su libro “El Plan Colombia 1998-2021”. En ese tiempo, las guerrillas mejoraron su capacidad de acción militar “poniendo en jaque a unas fuerzas armadas debilitadas y desprestigiadas”, sumado a grupos de paramilitares como actores centrales de la confrontación.

El Plan Colombia inyectó tecnología y movilidad aérea, con lo cual se alteró el equilibrio del conflicto, según Rojas. Eso es lo que busca repetir y mejorar De La Espriella

Desde el 2022 no se ha combatido decididamente a las guerrillas y a la delincuencia común. Como lo denunció una investigación de Noticias Caracol, se han entregado todo tipo de gabelas para fortalecerlas en aras de una desastrosa política de “Paz Total” de Gustavo Petro.

Entonces ¿qué pueden aportar Estados Unidos, Israel y Gran Bretaña a la actual situación?

De evaluaciones de inteligencia reveladas por medios como Blu Radio, El Tiempo e Infobae, se pueden proyectar tres frentes: el de la vigilancia no tripulada, inteligencia espacial y predictiva, ciber seguridad y persecución financiera. Aspectos en los que los tres países han mostrado resultados.

El inconveniente es el tiempo, como lo plantearon analistas de la cadena Blu Radio. La estrategia de De La Espriella debe ser rápida y decidida, si quiere mostrar victorias tempranas que alienten el apoyo que recibió en las urnas.

Habrá bombardeos, eso sí, pero también combate cibernético y espacial, siempre y cuando el país ponga en marcha alianzas estratégicas con los tres países.

En concreto, el acuerdo “Space Situational Awarenses” marca una transición hacia un mayor monitoreo satelital en Suramérica, para combatir amenazas transnacionales.

Eso se ha visto reflejado en la destrucción de lanchas rápidas del narcotráfico en el Océano Pacífico oriental y en el Mar Caribe, así como en la cacería y muerte del líder del Tren de Aragua en Venezuela, mediante avanzada inteligencia de señales y electrónica.

De la misma forma, análisis de RAND Corporation y de WOLA (Washington Office on Latin America) resaltan la evolución de la asistencia de seguridad estadounidense hacia la vigilancia a distancia mediante tecnología, reduciendo la presencia de tropas en terreno.

El Escudo de las Américas de Donald Trump, suscrito por países de Hispanoamérica y al que se vinculará de La Espriella este año, promete también proveer nueva tecnología para esos propósitos.

En cuanto a persecución financiera, analistas destacan el liderazgo de Gran Bretaña en la ciberseguridad forense y la inteligencia aplicada en los rastros que dejan las transferencias de dinero. Es posible que el apoyo británico se centre en unidades de inteligencia que desmantelen estructuras digitales con esos propósitos y romper las redes de lavado de activos.

Israel ya demostró sus avances en software de interceptación y sistemas de comando, control y comunicaciones para el ciberespionaje, con la exitosa operación de buscapersonas contra la red de Hizbulá en el Líbano, que dejó mermadas a las fuerzas de ese grupo hace dos años.

Al final, el éxito del ultimátum de 90 días lanzado por el nuevo gobierno no dependerá únicamente de discursos de mano dura, sino de la capacidad real del Estado para articular la sofisticada ayuda internacional.

Como diría Roosevelt, Colombia tendrá que hacer lo que pueda, con el presupuesto y la tecnología que tenga, allí donde los criminales hoy se sienten intocables. La verdadera pregunta no es si el país necesita este salto cuántico en defensa, sino si logrará ejecutar su propio “Plan Colombia 2.0” antes de que las mafias ganen la carrera tecnológica.

@javimozzo

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