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La crisis energética dejó de ser una advertencia de expertos para convertirse en una preocupación reconocida por el propio Gobierno. Después de años de advertencias sobre los riesgos que enfrenta el sector, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, admitió que Colombia enfrenta la posibilidad real de un racionamiento eléctrico.

En entrevista con El Podcast de Ricardo Galán, el exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta aseguró que el país se encuentra ante una «tormenta perfecta» provocada por la combinación de tres factores: déficit de generación, retraso en proyectos estratégicos y la llegada de un fenómeno de El Niño que amenaza con reducir significativamente la capacidad de las hidroeléctricas.

Pero Acosta no se quedó en el diagnóstico. Propuso una hoja de ruta concreta para evitar el colapso del sistema y recuperar la seguridad energética del país.

Primera ola: medidas urgentes para evitar el apagón

La primera prioridad, según el exministro, es reducir la presión sobre el sistema eléctrico durante los próximos meses.

1. Adelantar una hora el reloj colombiano

La propuesta recuerda la llamada «Hora Gaviria» aplicada durante el racionamiento de 1992-1993.

La idea es sencilla: aprovechar mejor la luz natural adelantando una hora las actividades laborales y académicas. Con ello se reduciría la demanda eléctrica durante los momentos de mayor consumo.

2. Premiar el ahorro de energía

Acosta propone revivir un esquema similar al que funcionó en 2010.

Quien reduzca su consumo recibiría un incentivo económico reflejado en la factura de energía.

El objetivo es convertir el ahorro en una conducta rentable para hogares y empresas.

3. Castigar el desperdicio

El otro lado de la moneda es penalizar el consumo excesivo.

Quienes mantengan niveles elevados de consumo pagarían tarifas superiores, enviando una señal económica clara para evitar el despilfarro energético.

4. Implementar tarifas horarias

El sistema premiaría el consumo en horas de baja demanda y cobraría más durante los llamados períodos pico.

Según Acosta, esta medida permitiría distribuir mejor la demanda y reducir la presión sobre una red eléctrica que ya opera cerca de sus límites.

5. Pagar las deudas con el sector eléctrico

Para el exministro, ninguna estrategia funcionará si el Gobierno no cumple sus compromisos financieros.

Actualmente, el Estado adeuda más de 2,5 billones de pesos por subsidios de energía a estratos 1, 2 y 3, además de cerca de 2 billones asociados a la opción tarifaria.

Acosta advierte que estas obligaciones están afectando la liquidez de comercializadores, generadores y distribuidores, aumentando el riesgo de un «apagón financiero» que podría terminar convirtiéndose en un apagón real.

Segunda ola: recuperar la seguridad energética

Superada la emergencia inmediata, Acosta plantea una segunda fase enfocada en reconstruir la capacidad energética del país.

Reactivar la exploración y explotación de hidrocarburos

El exministro sostiene que Colombia debe volver a firmar contratos de exploración y explotación de petróleo y gas para recuperar reservas y garantizar el abastecimiento futuro.

Impulsar nuevamente la producción de carbón

También propone reactivar proyectos mineros paralizados, especialmente en el Cesar, argumentando que la reducción de producción colombiana no ha disminuido las emisiones globales sino que ha trasladado la producción hacia otros países competidores.

Abrir la puerta al fracking 6.0

Uno de los puntos más controvertidos de la propuesta es la adopción de nuevas tecnologías de fracturamiento hidráulico.

Acosta afirma que las preocupaciones ambientales asociadas al fracking corresponden a tecnologías antiguas y que las versiones más recientes ofrecen estándares de seguridad muy superiores.

Diversificar la matriz energética

El exministro también plantea fortalecer fuentes como la energía nuclear modular, la geotermia, la biomasa y el hidrógeno verde para reducir la dependencia de las hidroeléctricas.

El problema de fondo

Más allá de las medidas técnicas, Acosta identifica un desafío central: recuperar la confianza de los inversionistas.

A su juicio, Colombia necesita estabilidad regulatoria, seguridad jurídica y reglas claras para atraer nuevamente los recursos necesarios para desarrollar proyectos energéticos.

La advertencia es contundente.

Mientras la demanda de energía crece a tasas cercanas al 9 %, el país enfrenta retrasos en proyectos de generación, problemas de transmisión, déficit de gas natural y dificultades financieras en varias empresas del sector.

La pregunta ya no es si Colombia necesita una estrategia energética de largo plazo.

La pregunta es si el próximo gobierno actuará a tiempo para evitar que la crisis se convierta en una realidad para millones de hogares y empresas.

Porque, como concluyó Amylkar Acosta en Libreta de Apuntes, el país aún puede evitar el apagón, pero la ventana para tomar decisiones se está cerrando rápidamente.

Escuche aquí la entrevista completa

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