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Por: Ricardo Triana, Director Ejecutiva CEA

La pandemia generada por la COVID-19 trajo grandes desafíos a nivel político, económico y social. Sin embargo, el sector de las telecomunicaciones ha sido, sin lugar a duda, uno actor protagónico en estos tiempos pues nos ha brindado las herramientas necesarias para lograr la conectividad de los colombianos en este periodo de aislamiento y superar muchos de los obstáculos en materia de comunicación y también ha permitido que los negocios siguieran operando.

Empresas como Directv, Claro, Tigo, Movistar y ETB han aumentado sus esfuerzos en facilitar la capacidad de conexión y la adaptación a esta “nueva normalidad”, pues la mayoría de nuestros días consisten en estar conectados a un dispositivo electrónico recibiendo llamadas de trabajo, asistiendo a reuniones virtuales, clases remotas, etc.

No obstante, los retos en este sector continúan. La pandemia evidenció que unos 25 millones de colombianos no tienen acceso a Internet y la única manera de superar esta brecha digital es a través de una mayor inversión en infraestructura TIC en el país. De acuerdo con el Cámara Colombiana de Informática y de Telecomunicaciones (CCIT) “con la crisis del coronavirus, la brecha digital se constituye en una preocupación aún mayor puesto que puede amplificar las desigualdades existentes”.

Según SBA, empresa líder en infraestructura de telecomunicaciones, los principales retos que tiene el país para disminuir la brecha digital después de la pandemia, son: 1. Homogeneizar y estandarizar requisitos, trámites y procesos para la obtención de permisos de entidades y autoridades territoriales para el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones, mediante la creación de una ventanilla única 2. Eliminar cualquier tipo de cobro asociado al despliegue de infraestructura de telecomunicaciones, y evitar cualquier tipo de barrera o limitación a dicho despliegue, y garantizar el derecho de los ciudadanos a acceder a los servicios públicos prestados sobre dicha infraestructura.

Ahora bien, este proceso debe ir acompañado de políticas públicas que incentiven la capacitación y ampliación de la base de usuarios de estos servicios, como es el caso de las MiPyME de los diferentes sectores económicos, y las personas que se encuentren en zonas remotas del país. En un evento organizado por el Consejo de Empresas Americanas, el Viceministro de Conectividad y Digitalización, Iván Mantilla, mencionó que por ejemplo, a través de la Ley 1978, el Gobierno Nacional busca incentivar la inversión privada en el sector TIC y facilitar el despliegue de infraestructura de alto costo, de manera que se pueda enfocar la inversión en conectar a Internet a la población vulnerable y de escasos recursos, además de las que se encuentren en zonas rurales y apartadas del país. Esto permitirá que exista un mercado más competitivo, y sobrellevar la crisis generada por la COVID – 19.

Los incentivos mencionados son relevantes, sobre todo si se tiene en cuenta que para el desarrollo del sector TIC y la transformación digital en Colombia, empresas multinacionales estadounidenses como SBA, Amazon, Directv, entre otras, han mirado con interés al país a la hora de generar alianzas estratégicas de inversión, apostándole a la llamada “Cuarta Revolución Industrial”.

Para muchos hablar de inversión extranjera directa (IED) en Colombia en época de pandemia puede ser una ilusión, sin embargo, al introducirnos en las lógicas del orden mundial actual, encontramos suficientes argumentos para concluir que la tendencia de inversión extranjera en el sector TIC es positiva en el país, y que tal como ha venido sucediendo hasta el momento, este será uno de los sectores que permitirá reactivar la economía y sobre todo el empleo, al ser un sector intensivo en mano de obra. cerremos la

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