Con tal de que se vaya…

...No importa que le vaya bien.

Ese parece ser el mensaje del Presidente, Juan Manuel Santos a su Vicepresidente, Angelino Garzón a quien postuló para el cargo de Secretario General de la OIT uno de los cargos más importantes en el esquema de Naciones Unidas.

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…No importa que le vaya bien.

Ese parece ser el mensaje del Presidente, Juan Manuel Santos a su Vicepresidente, Angelino Garzón a quien postuló para el cargo de Secretario General de la OIT uno de los cargos más importantes en el esquema de Naciones Unidas.

Garzón entendió el mensaje, pero fue menos diplomático que Santos y respondió casi de inmediato en Twitter: se lo agradezco, pero NO. Horas más tarde cuando el Palacio de Nariño le aclaró que irse a la OIT no lo obligaba a dejar la Vicepresidencia, Garzón agradeció el gesto.

Flaco favor le hacen al país y a su equipo de Gobierno el Presidente y el Vicepresidente de la República ventilando sus diferencias en público. Práctica que el Presidente le pidió evitar a todo su Gabinete así él mismo no sea capaz de resistir la tentación.

Los enfrentamientos entre el Presidente y su Vicepresidente se veían venir desde la campaña. El origen sindicalista y su deseo legítimo de llegar algún día a la Presidencia, hacen que Angelino Garzón trate de mantener un alto nivel de protagonismo en los grandes temas nacionales. Por eso interviene en la discusión del salario mínimo, en la reforma tributaria, la nueva Ley de Educación Superior, la pelea con los camioneros, el Plan Nacional de Desarrollo, el secuestro y liberación de Nora Valentina y la huelga de Pacific Rubiales. Todos temas, de palpitante actualidad y con un Ministro responsable. Ministros que consideran a Garzón casi como entrometido.

Ya son varias las peleas de Garzón con varios Ministros a quienes ha desautorizado en público o los ha metido en líos por asumir compromisos inconvenientes o difíciles de cumplir. La última perla fue sugerirle a los estudiantes que presenten su propio proyecto para la nueva Ley de Educación olvidando que los ciudadanos no tenemos iniciativa legislativa, pero generando una expectativa y presión inesperadas en el Ministerio de Educación y en el Congreso de la República.

Pedirle al Vicepresidente que se quede callado no sirve de mucho. Primero porque él no hace caso y está feliz en su papel de ser “la única voz de la oposición” a un Gobierno al que nadie critica y segundo, porque lo pone en desventaja frente a futuros competidores por la silla presidencial como el Ministro del Interior, Germán Vargas Lleras y el propio Presidente, Juan Manuel Santos.

Será interesante ver qué solución le encuentran al problema en el Alto Gobierno no sólo para evitar el mal ejemplo, sino para evitar que la Unidad Nacional terminé rompiéndose por el lado mas grueso de la pita.

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