Ironía y despotismo

Ironía y despotismo
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Por: Fernando Salgado MD  

La ironía es esa figura retórica que consiste en decir lo contrario de lo que se quiere dar a entender y para lo cual, es indispensable emplear un tono, gesticulación o palabras que insinúan la interpretación que debe hacerse. 

Así las cosas, podemos decir que la ironía es el arte de burlarse de alguien, de denunciar, criticar o censurar, sin expresarlo de manera explícita o directa, sino dándolo a entender. 

Alguien sabiamente decía que “la vida misma es una Ironía y por ello necesitamos del ruido para saber lo que es el silencio, o de las guerras para poder soñar con la paz, de la ausencia de la familia o los amigos para anhelar su presencia o de la tristeza para entender la felicidad”. 

Pero no es con un lenguaje irónico como se cambian las cosas y momentos como el actual en Colombia, requiere de ponderación, buen juicio, prudencia, sabiduría, mesura, razón, lógica, seriedad, reflexión, madurez y sensatez, evitando la ligereza e ignorancia para controvertir diferentes posiciones.  

Hay que dejar ya, de hacer eco a las superficialidades de pseudo políticos y periodistas, que insisten en ese lenguaje irónico cono único argumento para contradecir a otros. 

De esos tenemos varios y magníficos ejemplares, que como decía alguien “ponen cara de recién comulgados cuando hablan”.  

Hoy el país pese a los gravísimos casos de corrupción al más alto nivel del Estado, porque no es solo el gobierno sino también en el Congreso de la República y algunas entidades de control y tampoco solo de este gobierno, sino también de los anteriores, requiere tener expectativas positivas que se correspondan con nuestros deseos y que se cumplan especialmente sin afectar la democracia. 

De no ser así, sería inevitable un nuevo y tal vez más grave estallido social. De allí la importancia en rodear y apoyar con decisión la institucionalidad. 

Es decir, defender aquellas reglas formales como la constitución la ley, los decretos y reglamentos, y las reglas informales que incluyen procedimientos y normas de conducta ya sean morales y/o éticas, y que tienen como único objetivo limitar la forma de actuar de las personas con la finalidad de maximizar la riqueza o el bienestar social.  

No podemos seguir viviendo en medio de un pensamiento laxo, de cuentos y narrativas a medias, de ideologías hibridas como descafeinadas y con mucho edulcorante, nadie entiende ni cree esos discursos llenos de propaganda, populismo y sectarismo, convocando a la población a defender supuestas causas a través de mensajes irónicos que no incluyen las ideas propias de sus partidos, sino relatos que se diluyen en un lenguaje que se vuelve ambiguo y sin ideas.  

Decía Montesquieu que “La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo”.

Ese despotismo que es una forma de gobierno en el cual una persona o grupo de personas estrechamente relacionadas, quieren gobernar con autoridad absoluta sin querer estar limitados por las leyes. 

Algo que estoy seguro no quiere ningún colombiano. 

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