El ecosistema digital de América Latina se encamina hacia una transformación sin precedentes. Según proyecciones recientes de Cirion Technologies, se estima que la computación en la nube en la región experimentará un crecimiento del 60% para el año 2030. Este salto es de tal magnitud que equivale a incorporar, en solo cuatro años, toda la capacidad cloud que Brasil desarrolló en la última década.
Sin embargo, este «boom» trae consigo una advertencia estructural: la infraestructura de conectividad tradicional está llegando a su límite.
El riesgo de la dependencia de Internet
En la actualidad, prácticamente la totalidad de las empresas latinoamericanas operan bajo modelos híbridos o multicloud. El problema radica en que muchas de estas organizaciones aún utilizan el Internet público para acceder a aplicaciones de negocio críticas.
De acuerdo con Andrés Cáceres, director de Product and Development de Cirion, la red global no fue diseñada para soportar las exigencias de alta disponibilidad y baja latencia que requieren los entornos regulados. «La conectividad privada deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en un requisito fundamental para una operación segura», señala el ejecutivo.
Seguridad: El eslabón más débil
La urgencia de migrar hacia interconexiones privadas se sustenta en cifras alarmantes de ciberseguridad:
- Exposición de datos: 1 de cada 10 entornos de nube de acceso público expone información sensible.
- Sectores vulnerables: Esta vulnerabilidad es crítica para industrias de alto riesgo como la banca, la salud y los servicios públicos.
- Latencia impredecible: El uso de redes compartidas reduce el control ante incidentes, comprometiendo la continuidad del negocio.
NaaS: La respuesta a la infraestructura del futuro
Ante este escenario, el modelo Network as a Service (NaaS) surge como la alternativa para garantizar conexiones predecibles y alineadas con los estándares regulatorios. En este sentido, Cirion ha fortalecido su estrategia mediante Cloud Connect, una solución de interconexión directa que aprovecha su extensa red de fibra terrestre y submarina en la región para ofrecer acuerdos de nivel de servicio (SLA) diseñados para cargas de trabajo críticas.





