Por Jorge Bustamante*
Para empezar, el título de su programa es apocalíptico y es una amenaza: “Trabajando por Colombia 2022 – 2026: Si no es Ahora, no será Nunca.” Además de que algunas propuestas son irrealizables o pondrían en riesgo la estabilidad económica y política del país, es sorprendente el lenguaje “amoroso” que utiliza: “vamos a cambiar el miedo por la esperanza de un nuevo renacer y a superar el odio que lo contagia todo con la política del amor, del encuentro y de la reconciliación.” No utiliza un lenguaje marxista o de lucha de clases, sino que se copia del de Podemos de España como: ”privilegiados vs clase media y trabajadores.” Etc.
Explícitamente habla de detentar el poder durante 20 años : “Éste será realmente el primer gobierno alternativo de Colombia y sentará las bases para una Era de Paz (mayúsculas textuales) que deberá ampliarse y consolidarse con la planeación de un programa estratégico concebido para los próximos 20 años.” Es decir, en traducción simultánea, dice: voy a hacer una reforma constitucional.
También, en sus intervenciones habla, que si no le tramitan el sinnúmero de proyectos de ley enunciados parcialmente en su Programa (reforma política, electoral, de justicia, agraria, rural, de drogas, del ejército, de la policía, de salud, de educación, de pensiones, ambiental, tributaria, de garantías de participación popular, de reglamentación de la protesta social, de la matriz energética, de los procesos de industrialización, etc), sacaría “la primer línea” a las calles.
En otra palabras, ¿pondría al pueblo en contra del Congreso que es el representante del pueblo?.¿Tiene en sus planes cerrar el Congreso y convocar una Asamblea Constituyente?
Tampoco algunas de las iniciativas más críticas las expone en este programa, sino en escenarios cerrados o en sus correrías. Por ejemplo, ha señalado que emitiría dinero para financiar el gasto público en esta coyuntura. ¿Está amenazando la independencia del Banco de la República? Cuando ha sido una de las instituciones que le ha dado una gran estabilidad monetaria, cambiaria y crediticia al país desde 1991.
Basta ver, en blanco y negro, en Argentina, en Venezuela y en Nicaragua, entre otros, los desastres económicos y sociales, y la enorme destrucción de valor público y privado! Hasta el ex presidente Gaviria le pone de condición, frente a un eventual apoyo político del liberalismo, que no podría tocar la independencia del Banco de la República. Es así de delicado es. O ¿qué tal el anuncio de adelantar expropiaciones en el campo y en el sector agroindustrial? Venezuela “con la gran política agropecuaria” de Chavéz, está importando el 95 por ciento de los alimentos que consume!
Petro está pescando la savia de los partidos políticos, los cuales en medio del desconcierto de su incoherencia y de su desprestigio, están dispuestos a entregar la partecita del alma que les queda. Y Petro está dispuesto a recibir y a negociar lo que sea y a quien sea, pues teme que ante una segunda vuelta, el segundo candidato lo derrote, en vista de que una buena parte del país le tiene miedo. Su administración en Bogotá fue un desastre y sus enunciados de campaña son temerarios.
Le ayudé a escribir discursos a Barco en su campaña, fui Director de Planeación del Instituto de Estudios Liberales con Samper, cordinador de la Comisión de energía en la campaña de César Gaviria y fui gerente de 7 compañías a lo largo de mi vida y no he conocido un dirigente político más errático que el señor Petro. Nos vemos en el Congreso si ustedes lo permiten.
- Candidato al Senado por la Alianza Verde y Coalición Esperanza No. 85.