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Hoy es martes 11 de marzo de 2025 y traemos una noticia que no ha tenido suficiente eco en los medios de comunicación, pero que es crucial para el futuro energético del país. El presidente Gustavo Petro finalmente ha admitido que Colombia ha perdido su capacidad de autoabastecimiento en gas natural y ha dado la orden a Ecopetrol de importar gas desde Qatar.

Un cambio de discurso en el gobierno

Este anuncio representa un giro drástico en la postura del gobierno. Hasta ahora, el ministro de Minas y Energía, Andrés Camacho, y el presidente de Ecopetrol insistían en que Colombia no necesitaba importar gas, a pesar de la evidencia en contra. Desde diciembre de 2024, el país ha tenido que recurrir a importaciones para abastecer la demanda, especialmente la residencial.

Inicialmente, la narrativa del gobierno era que, en caso de necesidad, el gas vendría de Venezuela. Sin embargo, este tema desapareció de la agenda y ahora la orden presidencial es comprarlo a Qatar, ubicado al otro lado del planeta.

Las dudas económicas y estratégicas

La decisión de importar gas desde Qatar plantea serias preguntas económicas. Transportar gas desde esa región es significativamente más costoso que hacerlo desde fuentes más cercanas como Trinidad y Tobago o el Golfo de México. Actualmente, el precio internacional del gas ha aumentado, pasando de 12-15 dólares por millón de BTUs en 2024 a 18 dólares en las últimas importaciones a Colombia. Con el costo adicional del transporte desde Qatar, se estima que el precio final será hasta tres veces más alto que el de fuentes más cercanas.

Mientras tanto, la producción local de gas en Colombia tiene un costo mucho menor, alrededor de 9-10 dólares por millón de BTUs. Sin embargo, las reservas nacionales están comprometidas y los nuevos hallazgos en el Pozo de Altamar de Sirius no estarán en producción antes de 2030.

El impacto en el bolsillo de los colombianos

La importación de gas ya se está reflejando en las facturas. En Bogotá, por ejemplo, los usuarios han visto aumentos de hasta el 30% en el costo del servicio. La decisión de importar desde Qatar podría generar más incrementos y afectar el precio de la electricidad, dado que una parte de la generación energética depende del gas.

Petro ha justificado la decisión argumentando que busca evitar la especulación en los precios del gas importado. Sin embargo, las matemáticas del gobierno no parecen cuadrar. La única manera de que este gas no impacte aún más las tarifas sería mediante un subsidio, ya sea por parte de Qatar o del gobierno colombiano.

Embargo a cuentas del gobierno: una nueva crisis fiscal

En otro tema preocupante, un juez de Bogotá ha ordenado el embargo de cuentas del gobierno colombiano. La razón: una deuda de 41,654 millones de pesos con Centrales Eléctricas de Norte de Santander, subsidiaria de EPM, por concepto de subsidios en la prestación del servicio de energía. El gobierno deberá pagar esta suma más intereses moratorios, lo que podría sentar un precedente para que otras empresas a las que el Estado les debe dinero busquen embargar más recursos.

El gobierno acumula deudas por 7.4 billones de pesos con el sector eléctrico, incluyendo 3.2 billones de la opción tarifaria congelada durante la pandemia, 2.8 billones en subsidios no pagados y 1.2 billones en facturas vencidas por consumo de energía en entidades públicas. Si el embargo se mantiene, la administración de Petro enfrentará serios problemas financieros y una posible parálisis en varios sectores.

Consejo de ministros televisado: entre regaños y revelaciones inesperadas

El más reciente consejo de ministros, transmitido por Señal Colombia e Institucional, dejó varios momentos llamativos. Uno de los más polémicos fue la declaración de la ministra de Cultura sobre el Galeón San José. A pesar de ser información clasificada, reveló que se han confirmado riquezas en la embarcación, lo que podría generar nuevos conflictos legales y políticos sobre su recuperación.

Otro momento incómodo fue el regaño de Petro a Gustavo Bolívar, quien parece haber perdido el favor presidencial. Bolívar defendió su decisión de focalizar el pago de subsidios del Departamento de Prosperidad Social, pero el presidente lo interrumpió calificando la focalización como «neoliberal». Esta aparente contradicción refleja el desorden en las prioridades del gobierno.

Además, Petro criticó a los generales del ejército por estar «pasados de kilos», insinuando que no están en condiciones para enfrentar a grupos armados en el país. También aprovechó para lanzar un dardo a la exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, asegurando que lo ha traicionado múltiples veces.

Conclusión

El reconocimiento de la necesidad de importar gas es un paso en la dirección correcta en términos de sinceridad con el país. Sin embargo, la decisión de hacerlo desde Qatar en vez de fuentes más cercanas parece económica y logísticamente cuestionable. A esto se suman los problemas fiscales y la crisis energética en el sector eléctrico, lo que anticipa meses difíciles para el gobierno y los ciudadanos.

Nos vemos en la próxima edición. No olviden suscribirse y compartir.

Ricardo Galán

Libreta de Apuntes

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