Tras cuatro años de intensas discusiones políticas y técnicas en las que pareció ignorarse la voz de los usuarios, el primer estudio independiente de percepción ciudadana revela una radiografía contundente: la salud es hoy la principal preocupación del país y el deterioro del servicio se ensaña con las Entidades Promotoras de Salud (EPS) intervenidas por el Gobierno Nacional.
La investigación, diseñada por el Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes y ejecutada en campo por Eureka Group, consultó cara a cara a 1.560 ciudadanos en 47 municipios del país entre el 11 y el 30 de mayo de 2026. El estudio contó con el cofinanciamiento de gremios del sector como ACEMI, ASOCAJAS, AFIDRO y AMCHAM.
La salud supera a la corrupción y al desempleo
Por primera vez desde el pico de la pandemia en 2020, la salud se ha consolidado como el problema más grave que enfrenta Colombia. Un 26,1% de los encuestados la sitúa en el primer lugar de sus inquietudes, superando notablemente a flagelos históricos como la corrupción (19,8%), la delincuencia (7,6%) y el conflicto armado (6,4%).
«La evidencia muestra un sistema deteriorado y un paciente que pide mejoras, no demolición». El próximo mandatario recibirá esta exigencia directamente en su escritorio el 7 de agosto.
El «efecto intervención»: Peor servicio y más gasto de bolsillo
El hallazgo más crítico del informe radica en la profunda brecha de calidad y satisfacción entre los usuarios de EPS no intervenidas y aquellos cuyas entidades están bajo el control de la Superintendencia de Salud.
La gestión estatal indirecta muestra saldos negativos en los indicadores cotidianos del paciente:
- Acceso al servicio: Mientras que el 49,5% de los afiliados a EPS no intervenidas asegura haber recibido la atención necesaria sin dificultades, esa cifra cae estrepitosamente al 33% en las EPS intervenidas.
- Desabastecimiento de medicamentos: Apenas una cuarta parte (25,3%) de los pacientes en EPS intervenidas reporta recibir sus medicinas completas, frente a un 43,5% en las no intervenidas.
- Barreras de acceso: La tasa de negación de servicios de salud en las entidades intervenidas (20,6%) prácticamente duplica la de las aseguradoras que mantienen su administración privada (10,5%).
- Golpe al bolsillo: El desmejora en el servicio ha obligado a los usuarios a financiar su salud de recursos propios. El 38,5% de los afiliados a EPS intervenidas tuvo que realizar pagos de su bolsillo para acceder a atención. En términos generales, cerca del 22% de la población total gasta más de 500.000 pesos mensuales por este concepto.
Los colombianos prefieren el modelo mixto
A pesar de que el gobierno del presidente Gustavo Petro ha abanderado una transformación estructural del modelo, el apoyo ciudadano a una transición netamente estatal es mínimo. Si bien el 43,6% de los colombianos manifiesta estar de acuerdo con una reforma al sistema, solo el 30,4% apoya la desaparición de las EPS.
La preferencia por el rol privado y la libre elección es evidente en las cifras:
- El 69% de los colombianos considera fundamental que el sector privado participe en la administración del sistema , mientras que únicamente el 31,5% prefiere un sistema gestionado de forma exclusiva por el Estado.
- Al momento de elegir una institución para su atención, el 37% se inclina por las entidades privadas y solo el 20,8% prefiere las públicas.
- El 57,6% de la población cree que la responsabilidad de garantizar el derecho a la salud debe ser compartida por ambos sectores por igual.
Gestión sobre ideología
Los datos de la Universidad de los Andes y Eureka Group demuestran que el debate nacional no debería centrarse en la existencia o eliminación de las EPS, sino en la urgencia de elevar los estándares de gestión de todo el aparato de aseguramiento.
Las EPS no intervenidas superan de manera consistente a las intervenidas en confianza ciudadana (donde la desconfianza en las intervenidas llega al 30%).
El ciudadano de a pie no pide una refundación ideológica del sistema; exige oportunidad en las citas, medicamentos completos y que el modelo mixto, bien regulado, finalmente funcione.