• Inicio
  • Opinión
  • De interés
  • Newsletter
  • Podcast
Reading: “Si le queda una pizca de honor militar: ¡renuncie, MinDefensa!”
Share
Libreta de ApuntesLibreta de Apuntes
Font ResizerAa
  • Inicio
  • Opinión
  • De interés
  • Newsletter
  • Podcast
Search
  • Inicio
  • Opinión
  • De interés
  • Newsletter
  • Podcast
Have an existing account? Sign In
Follow US
© 2026 Libreta de Apuntes. Todos los derechos reservados.
Inicio » “Si le queda una pizca de honor militar: ¡renuncie, MinDefensa!”
Opinión

“Si le queda una pizca de honor militar: ¡renuncie, MinDefensa!”

Redacción
Last updated: 22/08/2025 9:45 am
Redacción
Share
SHARE

Por: José Obdulio Espejo Muñoz

Como muchos columnistas de opinión, trato de convencerme de que escribo con objetividad y equilibrio, dejando a un lado la carga emocional y el backgraund ideológico, político y social que hace parte de mi ser. Con todo, en esos instantes de reflexión, recuerdo al gran Ryszard Kapuściński cuando dijo que los buenos periodistas no podemos ser objetivos a la hora de narrar las vicisitudes de los pueblos.

Es usted, ministro de Defensa, una especie de cómplice de los atentados terroristas de esta madrugada en Florencia y de ayer en Cali y en Amalfi, Antioquia. Su silencio frente a estos episodios luctuosos no tiene justificación, como no la tiene el hecho de que continúe obedeciendo las órdenes de su comandante supremo, el verdadero y único culpable de que el país haya retrocedido en materia de seguridad varias décadas.

Dado su experticia en materia de defensa y seguridad, en mi calidad de militar veterano no entiendo como usted jamás ha alzado su voz en contra de la Paz Total, experimento de principiantes en políticas de paz que hoy tiene a Colombia a merced de terroristas y delincuentes y que continúa haciendo parte de la terca, tozuda e inocente agenda pública del presidente Gustavo Petro.

Este y otros desatinos suyos, desconciertan. Por ejemplo, escucharlo en una rueda de prensa anunciando que el ELN dio muerte a uno de los presuntos autores intelectuales del magnicidio de Miguel Uribe Turbay el mismo día que la esposa confirmo su deceso –un tercero haciendo su trabajo– o verlo compartiendo tarima en plaza pública con reconocidos y abyectos criminales en un mitin político con tintes electorales inocultables –todos ellos cumpliendo justas condenas–, me obliga a decirle con total honestidad: «Si le queda una pizca de honor militar: ¡renuncie!»

Ministro: existen delgadas líneas rojas que jamás se deben cruzar y opino que usted ya cruzo varias. Recuerdo escucharlo argumentar, cual inocente imberbe, que se enteró a última hora de la presencia de malhechores de todos los pelambres en la plaza La Alpujarra, en Medellín. Aquel día debió haberse retirado discretamente del lugar y luego sostener una conversación seria con el presidente Petro, colocando los puntos sobre las íes y, luego de esa charla, sopesar su continuidad al frente del sector Defensa.

No es manoteando el mueble en los sets de los telenoticieros como usted convencerá a la sociedad colombiana de que no le quedó grande el solio del ministerio de Defensa. Estos arrebatos con tintes actorales contrastan con su cariz sumiso en los interminables monólogos (consejos de seguridad) del cuentista macondiano que habita la Casa de Nariño y que sus compatriotas vemos en la TV.

¡Claro que los que hicimos parte de las victoriosas Fuerzas Militares del pasado vemos con profunda preocupación el actual letargo castrense en todos los frentes!

Sí, ministro, me refiero a aquellas Fuerzas Militares a las que serví bajo banderas y que sentaron a unas Farc derrotadas en la mesa de negociación, pero que en este camino fueron traicionadas por su comandante supremo, por el comisionado de paz y por el jefe de la delegación negociadora del Gobierno. Los mismos que vendieron el honor del soldado colombiano y lo dejaron a merced de la JEP y de la Comisión de la Verdad.

He escuchado cada una de sus entrevistas y sus declaraciones y noto un discurso emotivo y con palabras adecuadas, pero que se volvió recurrente y en nada aporta. Me dicen los que aún están en filas, que es el mismo que les repite a ellos en cada batallón o base. ¡Lo mismo de lo mismo!

Ofrezco excusas a algunos de mis lectores que de seguro conocen de vista y trato al mayor general veterano Pedro Sánchez, flamante ministro de Defensa de Gustavo Petro. Algunos de ellos, en coloquios y conversaciones, me dijeron que tuviera fe en sus capacidades para asumir esta cartera en tan difícil coyuntura y adversas circunstancias. 

De hecho, en aquel momento decidí darle el beneficio de la duda, pero mi primer desencuentro con su nombramiento devino de sus entrevistas en reconocidos medios de comunicación. En ese entonces usted mintió cuando aseguró que había renunciado a la posibilidad de escalar en la pirámide castrense por el interés superior de servirle a la patria desde otros escenarios.

Nada más alejado de la realidad, pues, de muy buena fuente, supe que la Fuerza Aérea habría decidido sacarlo de la línea de mando y le tenía como destino último Washington D. C., donde acabaría su carrera militar. Su intempestivo nombramiento como jefe de seguridad presidencial fungió cual milagro que le otorgó una vida extra como en los videojuegos. Luego vino la sorpresiva, pero estratégica movida de ajedrez del presidente Petro que lo llevó a encargarse del MinDefensa. 

No pongo en duda su brillante e intachable carrera militar y la de los señores generales y almirantes que hoy regentan a las Fuerzas Militares, pero veo en ustedes a inocentes peones del Garri Kaspárov que nos desgobierna y que odia todo aquello que huela a uniforme de fatiga de las Fuerzas Armadas. 

Mi intención no es ser irrespetuoso con su incuestionable legado en las Fuerzas Militares mientras portó el uniforme, mucho menos con las intachables hojas de vida de los actuales altos mandos militares. De ahí que me permito recordarle a usted, a ellos y a sus familiares, amigos y allegados (con y sin uniforme), el título de uno de los memorables boleros de Armando Manzanero: «Nada personal».

Ministro, le escribe con el corazón compungido un humilde soldado del cuerpo logístico y administrativo del Ejército Nacional, que ama este país tanto o más que usted, y que guarda con esperanza que muy pronto envíe a los colombianos un mensaje de grandeza y esperanza.

ByRedacción
Follow:
Periodista
Previous Article Riesgo de descertificación exige plan urgente y diplomacia activa
Next Article Reuniones que no sirven Reuniones que no sirven
No hay comentarios

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Lecturas recomendadas

Avanza la sangría de los conflictos en el mundo

El informe del IISS revela una realidad desoladora: 240.000 muertes por conflictos y 122 millones de desplazados en 2025[cite: 5,…

6 Min Read

Contratados para celebrar: el empleo temporal que propone Bata

Bogotá.- Diciembre suele ser sinónimo de jornadas más largas y menos tiempo…

3 Min Read

Cuando el Estado se expande, el salario se encoge

El efecto Cantillon es esa magia económica donde el dinero recién creado…

5 Min Read

Nuestros escritores

Elegir con la cabeza, no con rabia. Que gane la sensatez

"La democracia no puede tener éxito a menos que aquellos…

5 Min Read

La Ley de la Farsa: Cómo Colombia se Apunta a Prohibir Mercenarios que no Puede Controlar.

Por Julián Ramírez * Colombia, en…

6 Min Read

El Nobel de la libertad: una lección para el Ministerio de Educación

Mientras el mundo reconoce que la…

6 Min Read

Japón regresa… ¡y de qué manera!

Por Javier Mozzo Peña Japón ha…

7 Min Read

Colombia: La Cooptación del Estado por el Crimen Organizado

Por: Fernando Salgado MD MSc. Lo…

8 Min Read

Te puede interesar

Opinión

Por una garantía popular esencial

Por: Carlos Alberto Baena López BOGOTA, 21 de abril_ RAM_ Desde cuando se modificó la Constitución Política en el año 2003,…

3 Min Read

Debut auspicioso

Por: Alberto Díaz.-- Primer partido de Liga. Tres goles de muy buena factura. Más de veinticinco mil fieles creyentes de…

3 Min Read
digitalización
Opinión

Una mentira repetida mil veces… sigue siendo una mentira

Es común escuchar mentiras con respecto a los fondos de pensiones (y las AFP), muchas veces sustentadas en la desinformación…

6 Min Read
Opinión

Interconexión para un futuro de baja latencia en la difusión de eventos deportivos

Por: Steve Sasse *  El fútbol es una pasión nacional. En junio comienza la Copa América y la Copa Mundial…

7 Min Read
Libreta de Apuntes

© Libreta de Apuntes. Todos los derechos reservados.

Welcome Back!

Sign in to your account

Username or Email Address
Password

Lost your password?