Si de minerales se trata, la pelea es pelando

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Por Javier Mozzo Peña

Muy interesantes acontecimientos están sucediendo en Europa y África, los cuales tienen a empresas y gobiernos en una intensa pelea, con maniobras y luchas geopolíticas y empresariales en torno a la industria minera. Todo, buscando asegurarse un suministro seguro y constante de minerales necesarios para la transición energética y la producción de componentes militares.

Sólo algunos de ellos: El choque de Estados Unidos y China por el acceso a materias primas en el Congo; el anuncio de Serbia de acometer una multimillonaria inversión en uno de los mayores depósitos de litio en Europa; los nuevos acuerdos firmados por Rusia para asegurarle a Irán el suministro de gas en los próximos años -lo que aceita los conflictos en Ucrania y Gaza- y las nuevas inversiones de Arabia Saudita para convertirse en un fabricante preponderante de autos eléctricos, lo cual demanda ingentes cantidades de materias primas de origen mineral.

Casi pasando desapercibidas por la mayoría del público colombiano, esas y muchas noticias más están moviendo la agenda mundial, mientras que países hispanoamericanos con reservas muy importantes de minerales -como Colombia- lucen alejadas de esas oscilaciones.

El trasfondo es dramático: las fuentes con alto contenido de carbono siguen proporcionando la mayor parte de la energía del mundo y los minerales ahora más que nunca están siendo más valorados por la industria energética “limpia” y la de componentes para la producción armamentística.

En el centro de todo están muchos actores: Las más grandes mineras mundiales; leyes de los países desarrollados para asegurar el suministro de minerales críticos; nuevos jugadores en la fabricación de autos eléctricos; la guerra en Europa y posiblemente la que se avecine cuando China decida adherir (más a las malas que a las buenas) a Taiwán; y países pobres, como Colombia, con inmensas reservas de minerales, por las que los países ricos están dispuestos a explotar.

El especialista europeo en seguridad y defensa, Vasileios Theodosopoulos, consideró en un reciente estudio que Europa debe recuperar su sitial como potencia geopolítica y para lograr esa ambición debe alcanzar “autonomías estratégicas” en muchos campos, uno de ellos, el de los minerales.

Europa perdió hace mucho tiempo la influencia que ejerció en buena parte del siglo XX en África, con inmensas reservas minerales para para la transición energética y la industria militar. El Viejo Continente está nuevamente a volviendo su mirada allí, pero de manera tímida, cuando ya China ha puesto su bandera, especialmente en países subsaharianos riquísimos en reservas mineras.

Mientras Europa sigue pensando en cómo involucrarse nuevamente, recientemente se conoció que la administración del presidente Joe Biden aumentó la presión diplomática al Congo para evitar el acceso más profundo de empresas chinas a las reservas de cobalto y cobre en ese país.

Sobre todo, luego de que hace apenas unos días, la empresa china Norin Mining acordó comprar los activos mineros de Chemaf Resources, de la gigante Trafigura, lo que hizo levantar la cejas de no pocos funcionarios diplomáticos en Washington.

No tendría nada de extraña la información, si no fuera porque el Congo es el mayor productor de cobalto en el mundo, un mineral que, unido a otros, es crucial para fabricar motores a reacción, entre muchas otras máquinas.

China actualmente está empeñada en equiparar su fuerza aérea a la de quinta generación de aparatos. Lo anterior, no solo para equilibrarse tecnológicamente con los que ya fabrica y vende Estados Unidos, sino para estar bien preparada de cara a la adhesión definitiva de Taiwán, que, con seguridad, la enfrentará a la superpotencia mundial.

Serbia, por otro lado, anunció una nueva inversión en el proyecto Jadar, uno de los mayores depósitos de litio en Europa. Recientemente, el presidente serbio, Aleksandar Vucic confirmó que el coloso minero Rio Tinto obtuvo nuevas garantías al gobierno en términos de estándares ambientales para el desarrollo del proyecto, cerca a la frontera con Bosnia.

De nuevo, no tendría mucha importancia esa información si no fuera porque China -sí, otra vez, China- se convirtió en el 2021 en el segundo socio comercial de Serbia, detrás de la Unión Europea, a la que el país balcánico aspira a unirse como miembro oficial en un futuro.

El litio, en opinión del experto Francesco Sassi, podría servir muy bien a los propósitos serbios de unirse al club europeo y qué mejor que una moneda de cambio como sus depósitos de litio para hacer más expedita esa adhesión.

Con el gasto significativo en defensa que tiene Europa, su ambición por protegerse de un posible ataque de Rusia, así como los Objetivos de Desarrollo Sostenible que deben cumplirse en el 2030, es lógico pensar que el Viejo Continente está más inclinado por volver a conquistar parte de la riqueza de África e Hispanoamérica.

Sería una oportunidad de oro para que sea aprovechada por países como Colombia, cuya fortuna minera permanecerá enterrada mientras haya gobiernos con una rara tendencia a analizar el impacto del país en el clima mundial y tomar decisiones extrañas que alejan la inversión extranjera y el progreso.

@javimozzo

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