Por Alejandro Reyes González
El mercado de petróleo, en lo corrido del año, ha estado expuesto a varios choques y alteraciones que han causado una amplia volatilidad en su precio. Con niveles al inicio del año por encima de los 80 dólares el barril Brent, a mínimos cercanos a los 60 dólares el barril hace unas cuantas semanas.
La tendencia general ha sido bajista a lo largo del año, producto de una combinación de menor demanda observada y esperada, causada por una ralentización del crecimiento global pero también por la incertidumbre en torno a los efectos económicos de los mayores aranceles desde los Estados Unidos.
Por otro lado, también ha jugado un papel importante una mayor oferta que proviene de una normalización más acelerada de la esperada de la producción de la OPEP+ y de una liberación de restricciones y limitaciones de producción y exploración en los Estados Unidos.
Sin embargo, en las últimas semanas se ha observado un periodo de amplia volatilidad en el precio, con un repunte nuevamente a los 80 dólares el barril Brent, un movimiento cercano a 11 dólares el barril, por cuenta del aumento de las tensiones y confrontación entre Israel e Irán.
Si bien Israel no es productor de petróleo e Irán hoy tiene una producción limitada que no alcanza al 2% de la oferta mundial, las repercusiones de esta confrontación si pueden llevar a afectar cerca de una cuarta parte de la producción mundial de petróleo. En particular, si Irán bloquea el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz.
El escenario, a pesar de alguna moderación reciente en la confrontación que ha llevado a una reducción del precio del petróleo a niveles previos al ataque, sigue siendo altamente incierto.
Por una parte, un evento adverso como el bloqueo del estrecho de Ormuz podría llevar los precios a niveles mayores a los observados al inicio de la guerra entre Ucrania y Rusia.
Pero por otra, una solución acordada que incluya la limitación del programa nuclear en Irán, podría permitir un incremento de la producción en Irán en cerca de 50%, con un efecto potencialmente bajista llevando el precio del petróleo nuevamente a niveles cercanos a los mínimos del año.