Por Javier Mozzo Peña
Las imágenes de la discusión entre los presidentes de Ucrania, Volodymyr Zelesnky, y de Estados Unidos, Donald Trump, junto con su vicepresidente, JD Vance en la oficina oval, levantan ampolla, como una quemadura en la piel, y resuenan aún por todo el mundo.
Muchas cosas se rompieron ahí. No solo el aparente buen ambiente con el que se iniciaron las tratativas para avanzar en una solución al conflicto desatado por Rusia. También, la sincronización global que había en Occidente en torno al apoyo a la nación invadida.
Naciones europeas tomaron posición por uno y otro bando luego de ver los alegatos transmitidos en directo. Un muy distinto ambiente visto al promediar la semana, cuando estaban unidas por mantener su apoyo a Ucrania.
Solo estaba por verse cómo se iba a materializar el que le correspondía a Estados Unidos, que, con su nueva agenda transaccional, pidió muchas cosas a cambio, en la reunión del viernes.
El tsunami desatado por el malogrado encuentro, mandó ondas de choque a todo nivel. Alemania consideró el encuentro como “impactante”, Dinamarca -a la que Trump quiere arrebatarle Groenlandia- como un “puñetazo en el estómago” y Noruega citó los comentarios del líder estadounidense como “irrazonables”.
El líder húngaro, Viktor Orbán, en cambio, lo alabó.
Se pueden especular muchas hipótesis sobre el origen de lo que ocurrió: Que fue una emboscada que las autoridades de Estados Unidos le tendieron al mandatario ucraniano; que Zelensky llegó con mala actitud y “sangre en el ojo” luego de que el propio Trump lo calificara de “mediocre comediante” y “dictador”; que Trump aún no aguanta no tener nada a cambio de los miles de millones de dólares entregados a Ucrania para su defensa.
En fin, las especulaciones surgen de todos lados. Tal vez poco se sabrá qué despertó la ira de parte y parte, en los entretelones de la rueda de prensa que se ofreció en la Oficina Oval de la Casa Blanca y que rompió todo protocolo y diplomacia establecidos.
Al quebrarse totalmente el acercamiento que estaba haciendo Estados Unidos con Ucrania -que ésta miraba con desconfianza pues no estaba siendo invitada a las reuniones previas con Rusia- ahora sí le corresponde a Europa hacerse cargo del problema.
Este domingo quizás se materializarán, en persona, los apoyos entregados por redes sociales de los líderes europeos a Zelesnky, en la reunión de emergencia convocada en Londres para tratar el tema. A propósito, hasta este sábado, los países bálticos, Estonia, Lituania y Letonia protestaron porque aparentemente no fueron invitados y son los más expuestos y vulnerables a un ataque ruso.
En la reunión en Londres se espera que, por fin, Europa saque adelante, sola, una estrategia de seguridad común que involucre a las 27 naciones. El tapón a la expansión rusa, que trata de mantener por todos los medios Ucrania, está dejando pasar agua.
También, que se conforme un ejército multinacional como el sugerido por el presidente de Francia, Emmanuel Macrón, que se plante en las fronteras con Rusia, ahora solo fortalecidas en Polonia y que se movilice artillería y defensas antiaéreas.
De paso, también se cimentará la separación de los europeos de la OTAN con Estados Unidos, su principal socio de la alianza. Solo naciones europeas con armamento nuclear disponible, Gran Bretaña y Francia, pueden remplazar algo del enorme peso que significaba la nación americana en la alianza.
La embestida rusa llegará, no pronto, pero se producirá, una vez tome el aire que le está dando Estados Unidos, con el que ha trabajado en los encuentros diplomáticos de alto nivel sostenidos en los últimos días en Turquía y que preparan una posible reunión Putin-Trump.
Recordemos que Rusia va no solo por el reconocimiento internacional del territorio ya tomado en Ucrania. Va por todo el país y convencerá a Estados Unidos que la paz vendrá con un gobierno títere en Ucrania, como el que tiene en Bielorrusia, que use de plataforma para avanzar más en la conformación de su área de influencia.
Más que nunca, se mira con desconfianza esos acercamientos. Son muy parecidos a los que en otras épocas provocaron conflictos peores de los que querían resolver.
La situación en Europa no es sencilla. Se complicó aún más con el fuerte cruce de palabras en la Casa Blanca el viernes.
El orden mundial que conocíamos desde hace 80 años se rompió y de los pedazos se tratará de conformar uno nuevo, pero con muchas más amenazas.
@javimozzo